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Por Gabriel Conte

Adios a las armas

La realidad vuelve a ser tristemente propicia para reflexionar sobre las diferentes formas en que las armas circulan en la sociedad, facilitando la resolución violenta de crisis o conflictos, muchas veces triviales.

Las cifras de la Dirección Nacional de Política Criminal indican que en la Argentina muere más gente como consecuencia de discusiones vecinales, comerciales o familiares que en ocasión de algún otro tipo de delito.

El 75 por ciento de los crímenes con armas se producen entre personas que se conocían y que, por tener una a su alcance y problemas entre sí, murieron.

Una investigación de la Fundación Lebensohn, de la Red Argentina para el Desarme, descubrió que cada día dos personas mueren en el país como colofón de conflictos interpersonales o por discusiones banales.

La imagen del hombre armado que dispara a mansalva, sembrando muerte y dolor por doquier, se vivió en una escuela de Carmen de Patagones y se revive cada día en cada lugar del país.

La realidad de nuestros barrios nos dice que debemos prestarle atención a la violencia armada y promover políticas públicas activas que den respuesta integral a esta cadena de muertes sin control y sin sentido.

Las armas de fuego están en uno de cada ocho hogares del área metropolitana.

Legales o ilegales, esas armas sirven para matar. Y casi siempre un arma ilícita antes fue, necesariamente, legalmente adquirida.

Dejando fuera del análisis a los que las usan para practicar deportes o para trabajar reglamentariamente, esas armas llegaron a viviendas particulares por un cóctel de razones, con ingredientes como pánico, cultura individualista, desconfianza en las agencias estatales que deben prevenir, afrontar y resolver el problema de la seguridad pública, falta de información sobre los peligros de tener armas en la casa, ausencia del Estado en la definición de formas alternativas de resolución de conflictos interpersonales...

Debe dimensionarse para qué sirve una legislación que habilita el "derecho" a tener armas, y por qué no se discute una que establezca que tenerlas es un "privilegio", por su poder letal y porque nadie paga por un arma o un puñado de balas el costo de la vida que puede quitar o el de la lesión que puede infligir.

Enfrascados en noticias de delitos y muertes que, a veces, nos golpean de cerca, también tenemos una agenda que llenar con tareas concretas que cumplir.

Es una labor que le incumbe prioritariamente al Estado nacional y a las provincias, pero también -cada uno en su papel- a la sociedad civil organizada y movilizada. Ahora, hay un Plan Nacional de Control de Armas, lo que representa una clara oportunidad para la paz. No la desaprovechemos.

Nombre: Gabriel Conte
Localidad: Mendoza

El autor es miembro de la Coalición Latinoamericana para la Prevención de la Violencia Armada y fue viceministro de Seguridad de Mendoza.


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Comentarios de nuestros lectores: (1)
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NO COMPARTO EL CRITERIO
Por: LIC. FRANCISCO SCOLARO el 20-02-2007 a las 10:20
Sr. Director:
Ya ha entrado en vigencia la ley 26.126 de " Emergencia Nacional de posesión de armas".La misma, tiende al desarme de la población civil.Tiene previstos "incentivos" para quienes entreguen los "fierros" pero no se conocen los "montos". Pretender que esto sea un remedio contra la inseguridad,constituye una utopia más del gobierno.Uno puede estar de acuerdo con el desarme civil,si viviera en un Paí­s civilizado,donde los órganos de seguridad protegieran acabadamente al ciudadano y los jueces fueran implacables con el delito. La ley Nacional de armas (20.429) otorgaba seguridad a los ciudadanos que accedian a un arma legal y se respetaban los derechos de los legí­timos usuarios.La nueva ley no aparenta esto.Todas las personas, cumpliendo con los requisitos legales,deben tener el derecho de poseer y utilizar armas acorde a los fines de las leyes. Si esperan que los "delincuentes" o los que tienen armas "en negro" entreguen las mismas ,es otro albur.
El delincuente:
-No registra sus armas
-No las compra legalmente
-No paga impuestos por su tenencia
-No compite en tiro deportivo, etc.
El ciudadano, para uso civil condicional:
-Compra el arma . (paga).
-Toca el "pianito" para verificar sus antecedentes .(paga).
-Necesita certificado de aptitud Fí­sica .(paga).
-Necesita certificado de aptitud Psí­quica. (paga).
-Necesita habilitación de instructor de tiro. ( paga).
-Debe tener medios de vida lí­citos.
-Debe abonar por tarjeta de Tenencia.
-Debe abonar credencial de Legí­timo usuario (CLU)
-Debe abonar credencial de portación (cuando le permiten)
La gente compró armas legalmente, con el solo fin de proteger a su familia,a sus bienes y defender su hogar, ante la escasa proteción que posee.Lo ha hecho en su mayorí­a, para ejercer lo que se conoce como legí­tima defensa.Muchos han comprado un arma y por los costos o situación económica, no ha renovado algunas credenciales. Vale preguntar: Quien va a desarmar a los delincuentes?.
No deberiamos sorprendernos,si alguna autoridad detiene en la via pública a alguien, portando "caños" ilegales y reciba como respuesta:" La llevo encima porque concurro a venderla " ( será delito?).
Creo que ante el garantismo delincuencial,esta ley es un nuevo "parche".Habrá que esperar la reglamentación.
Saludos.






Lic. Francisco Scolaro
DNI 4702585



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