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Dos grandes empresas

Mi nombre es Santos Leandro Escobar Ybañez  tengo 30 años y hace unas semanas me tocó vivir no solamente el fallecimiento de mi hermano RAMON ANGEL ESCOBAR YBAÑEZ (muy bien merecido en mayúsculas)sino tambien vivir la indiferencia y burocracia de entidades que están para cuidarnos y contenernos en esos momentos.Al servicio de la gente como dicen. Hablo de la supuesta obra social que aportamos mes a mes, en su caso OSECAC (Obra Social del Empleado de Comercio) y de la tan hablada y “prestigiosa” INCUCAI.
El 13 de agosto del corriente año mi hermano de tan solo 32 años de edad llegó a casa a las 6:30 am después de haber pasado una noche tranquila y tambien su ultima noche sin que ni el ni nadie se lo esperara. En el momento de acostarse, sin una gota de alcohol ni nada como era habitual y normal en el pero no en otras personas de su edad, sintió un fuerte dolor de cabeza sin poder siquiera expresar lo que le pasaba. Por esa razon lo trasladaron al Hospital de San Miguel ingresando a las 7 am, donde puedo decir que dentro de sus posibilidades lo asistieron de la mejor manera posible. Pero aca comenzó el trato más denigrante e inhumano que un ser humano puede recibir y peor aun sin que el pudiera quejarse o defenderse. Su diagnostico era hemorragia cerebral. El hospital llamaba incansablemente a esta maldita OSECAC para que realicen el traslado de urgencia hacia la clinica Colegiales cito en capital federal desde las 10 am. Pasaban parte de urgencia y de paciente en muy grave estado, sin embargo se atrevian a contestar que en 15  o 20 minutos llegaba la ambulancia proveniente de Ayuda Medica (vaya ayuda medica). Recién alrededor de las 14 hs (4 HORAS MÁS TARDE!) llegó la ambulancia supuestamente unidad de terapia intensiva para buscar un PACIENTE EN MUY GRAVE ESTADO!. En la clínica Colegiales lo atendieron muy bien, atención digna luego de haber tenido sus aportes al dia ( resalto que es exclusivo mérito de la clinica). Mi hermano ahi se mantuvo estable a su situacion. Nos mantuvieron informados dando la comprension que uno puede necesitar teniendo en cuenta las angustiantes horas que pasamos esperando que el pudiera mejorarse y volver a casa con sus hermanos, sus padres, sus hijos y sobrinos. Nadie perdio las esperanzas. Pero no pudo volver. El 15 de agosto a las 11 am sufrio un paro cardiorespiratorio y fallecio.
El 14 de agosto alrededor de las 23 hs. nuestros padres tuvieron la visita de INCUCAI. Con todo su equipo médico entre ellos obviamente una persona supuestamente capacitado y lic. en psicologia para contener a los familiares. Luego de finalizar los electroencefalogramas (fueron 5) correspondientes, según ellos que esten libres de error, esta licenciada cito a nuestros padres  echando previamente y literalmente al medico que la acompañaba, para decirles de esta manera tan contenedora y muy propio en su psicologia: NO ENTIENDE QUE SU HIJO ESTA MUERTO!. FIRME! FIRME! FIRME! NO ENTIENDE QUE SU HIJO ESTA MUERTO!. Cualquier desconocido hubiera tenido mas sensibilidad, mas cariño y mas comprension. El destrozo que genero en ellos creo que es irreversible e irreparable. La impotencia que senti por no haber estado presente es indescriptible. No haber podido cuidarlos y defendido a tremenda agresion psicologica ocasionada.
Quiero aclarar que una semana despues me acerque a las oficinas del INCUCAI para escuchar explicaciones y pedir las aclaraciones correspondientes. No solo de la entidad sino tambien de la persona “licenciada en psicologia”. Mucha amabilidad de por medio, pero jamas la accion de la disculpa prometida. Por una fria carta al menos. Ni el llamado telefonico de alguna secretaria.
Ante la no respuesta o disculpa que esta entidad INCUCAI que dice dar la posibilidad de salvar vidas pero poca importancia le da a las personas que estan sufriendo por la perdida de un ser querido me vi obligado y con la necesidad de recurrir a este medio. Desgraciadamente no me queda claro si querian la donacion de nuestros padres tambien o con la de mi hermano era suficiente. Creo que el recibio despues de su vida el peor trato que ni a un animal se le da. Ni se merece.Dio tanto en su vida, que la vida misma no supo devolver.

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