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Intervención de la Senadora Nacional Marita Colombo, en la sesión del 26 y 27 de Marzo de 2003

Sr. Colombo. Señor presidente: no puedo dejar de hacer algunas reflexiones con relación a la intervención del señor senador por la provincia de Buenos Aires,  que recordaba hechos sucedidos en Catamarca en el año 1919. Decía que el radicalismo catamarqueño, aparentemente, siempre habría sido un dolor de cabeza para la Unión Cívica Radical nacional. A ello quiero responder que el 2 de marzo en Catamarca no se robaron una urna. De las 903 urnas distribuidas en las escuelas de toda la provincia regresaron menos de 600; concretamente, creo que se robaron, se destruyeron o se quemaron alrededor de 350 urnas.

         Voy a referirme ahora a la intervención del señor senador por Buenos Aires en la sesión del 6 de marzo. Voy a leer a continuación las famosas catilinarias, a propósito de Catilina, que era un fogoso senador que quería una provincia del Imperio Romano y que como no se la daban comenzó a conspirar contra el gobierno de entonces, contra el Senado y contra la aristocracia gobernante. Fue entonces que en el Senado le salió al cruce Cicerón, tal vez el mejor orador que ha tenido la historia política del mundo. En esa instancia, fue que lanzó aquellas famosas catilinarias, que comenzaban diciendo: "Quosque tantem, Catilina, abutiere patientia nostra.". Hasta cuándo, Catilina, vas a seguir abusando de nuestra paciencia? Luego, Cicerón, en lugar de cumplir con sus promesas democráticas y desoyendo los reclamos de la democracia incipiente de aquella Roma imperial, intentó no sólo matar a Catilina, sino extrañarlo de la Roma de aquel tiempo. Y él termina diciendo: "Yo no quiero que Barrionuevo se convierta en el Catilina de este Senado, aunque veo que para Cicerón hay unos cuantos anotados.". Hasta cuándo Catilina vas a seguir abusando de nuestra paciencia?

         Para mayor ilustración, quiero decir al señor senador por la provincia de Buenos Aires, que bien reconoce creo que con honestidad que hay que hacer un gran esfuerzo, a veces, para defender algunas cosas, que el jueves o viernes en Catamarca, apoderados del senador José Luis Barrionuevo presentaron nuevamente una información sumaria ante el juzgado federal de Catamarca a los fines de dictaminar sobre la competencia, a los efectos de acreditar su residencia en la provincia de Catamarca por un lapso no inferior a los cinco años. Esto data de hace cuatro o cinco días y motivó un dictamen de la Fiscalía Federal que dictamina sobre la incompetencia del señor juez para entender en la información sumaria solicitada a los fines de acreditar residencia del ciudadano José Luis Barrionuevo por ser resorte de la justicia ordinaria, basando este dictamen en la jurisprudencia y en la doctrina existentes en la materia. Creo que esta es una prueba más de la maraña judicial que fue parte de una estrategia que, lejos de buscar justicia, buscó confundir y lo sigue haciendo a contrapelo de lo que algunos senadores han manifestado acá, esperanzados de que quien ejerce el liderazgo de un partido político, que es un actor principalísimo de la vida democrática de Catamarca, realmente reflexione y contribuya a un clima de convivencia y de tolerancia que mucho nos costó construir a los catamarqueños.

         Quiero hacer estas aclaraciones para que nadie se equivoque.

No podemos pedirle al paraíso que nos dé uvas. Tenemos pruebas acreditadas en el expediente iniciado por la Comisión de Asuntos Constitucionales respecto de esta compleja maraña judicial. Para graficarlo, diría que se hizo una presentación en todas las ventanillas del Poder Judicial. Y ante esto uno se pregunta: ¿por qué lo hace? ¿Está mal asesorado? ¿Tiene malos abogados? ¿O es realmente una actitud de mala fe que busca solamente confundir?

         Mucho se habló aquí acerca de todas las actuaciones llevadas adelante en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Yo las reivindico. La mayoría de los señores senadores y senadoras que hicieron uso de la palabra dijeron que en la Comisión se trabajó con arreglo a esta facultad disciplinaria que tiene el Senado conferida por el artículo 66 de la Constitución Nacional, conscientes de en el caso de la exclusión estar frente a una medida disciplinaria extrema, que nadie nunca desearía tomar contra un par y que por ser tan extrema es incidental, es decir, no están taxativamente definidos cuáles son los motivos por los cuales se puede llegar a tomar esta extrema decisión en contra de un legislador.

         Por otra parte, creo que la comisión ha procedido en el marco de esas atribuciones, garantizando el ejercicio del legítimo derecho de defensa del senador Barrionuevo, quien con creces pudo hacer presentaciones en la comisión, mandar a sus apoderados a sentarse en las reuniones como si fueran legisladores e interrogar a los testigos y a los senadores. Por lo tanto, respecto del procedimiento no me parece que puedan caber dudas.

         Nos encontramos frente a la necesidad de dar una respuesta institucional como Senado de la Nación y como representantes del sistema político argentino.

         Mucho se dijo respecto de la dificultad que puede tener un legislador para proceder con objetividad en momentos políticos como los que se viven, ante la inminencia de una elección nacional en la que, si mal no recuerdo, como bien decía un titular de un diario hace pocos días: "Hay seis candidatos pero ningún partido”

         Uno no elige el momento en el que tiene que gobernar, eso lo dice siempre el gobernador de mi provincia. Por supuesto que a los que ejercen funciones ejecutivas les encantaría gobernar en tiempos de bonanza, cuando hay mucho dinero para invertir en obras públicas, en infraestructura para el desarrollo, etcétera.

         Parafraseando estas afirmaciones, diría que a nosotros no nos está dado elegir en qué momento vamos a ejercer el uso de estas facultades disciplinarias, fundamentalmente cuando nos encontramos frente a lo que el senador solicitaba en su descargo, hechos objetivos, puntuales y concretos que demuestran que él ha incurrido en una verdadera estrategia con dos pilares: uno judicial el de la maraña judicial, el de la presentación simultánea en todas las ventanillas del Poder Judicial, a los efectos de que, en primer lugar, las sentencias fueran apeladas, recurridas y vueltas a apelar, con  recursos extraordinarios y recursos que van y que vienen. El otro paso fue la base de su estrategia desde el punto de vista político y se desarrolló de la siguiente manera. El 27 de febrero, fecha en la que vencía el último plazo otorgado por la Justicia Electoral de la provincia para la presentación de las boletas, ante la intimación que el Frente Alianza Justicialista recibe de la Justicia para que proceda a efectuar este paso cuya responsabilidad considero que es excluyente y exclusiva de los partidos políticos, la misma es rechazada por sus apoderados.

         Se han ensayado atenuantes de toda naturaleza para eludir el debate del tema que nos convoca, que es determinar si a tenor de las disposiciones del artículo 66 de la Constitución Nacional este Senado puede usar las facultades disciplinarias frente a proyectos de resolución que acusan de indignidad a alguno de sus integrantes.

         Se habló de la proscripción y de la justicia adicta. Con respecto a la proscripción respondo que la Constitución no proscribe. Y no respondo con mis palabras, sino con las de un testigo aportado por el senador Barrionuevo en su descargo, el Doctor Rubén Horacio Manzi, candidato a gobernador por el Frente por la Gente, que en la Comisión de Asuntos Constitucionales, ante la consulta de si él consideraba que el Partido Frente Justicialista estaba proscripto o no, respondió“La Constitución no proscribe”

         Creo que el senador Barrionuevo, de hecho y por actos propios, imposibilitó la participación de su fuerza política en el comicio del 2 de marzo. Imposibilitó que los candidatos de esa fuerza política que estaban oficializados ejercieran sus derechos políticos de ser elegidos e impidió que los afiliados y simpatizantes de esa fuerza política ejercieran el derecho a elegir.

         Cuando se habla de justicia adicta se insiste en una estrategia de confundir. Se ha afirmado en forma contundente de cuándo datan las designaciones de los magistrados de la justicia catamarqueña que han intervenido en las distintas instancias del proceso electoral en mi provincia.

         Lamento tener que decir esto, pero tengo el deber de responder a esas acusaciones que son falaces, diciendo que no puedo aceptar que un senador diga más o menos textualmente "Cuál es la justicia que a mí me va a impedir que sea candidato a gobernador por la provincia en la que he nacido?".

Aparentemente, cree que la única justicia que lo puede habilitar o inhabilitar es la federal, de la que se habló acá y a la cual recurrió pese a que realmente, como senador de la Nación, no puede ignorar la existencia de los artículos 122 y 123 de la Constitución Nacional, el primero de los cuales establece que las provincias tienen el derecho a darse sus instituciones, y el último, prohíbe la intervención del gobierno federal en las elecciones provinciales.

         Un senador de la Nación avanzó en contra de la autonomía de la provincia que representa en este Senado, recurriendo y asignándole competencia originaria a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por vía de una acción declarativa de certeza mediante la cual pretendía que se descalificara el requisito constitucional de la residencia establecido por el artículo 131 de la Constitución de Catamarca.

         Al día siguiente, en una incongruencia, se presenta ante la justicia electoral de Catamarca a los efectos de pedir que se lo habilite, argumentando cumplir con el requisito de residencia que había impugnado el día antes por vía de la acción declarativa de certeza. Por eso digo que el primero en judicializar este proceso fue el propio senador Barrionuevo.

         Por otro lado, y con relación a la justicia adicta, acá se manifestó que además de los dichos del senador Barrionuevo en el acto de cierre de campaña de su fuerza política, al día siguiente es decir, el 1E de marzo, hubo publicidad institucional de ese partido en los dos diarios de Catamarca que rezaban textualmente "Habilitado por el pueblo y la justicia", y contenían un facsímil de una nota firmada por el juez Ricardo Moreno.

         Tengo un ejemplar del diario "La Unión" del sábado 1E de marzo, en el que aparece una nota que dice: "Auto de juez en lo de Luis", y está la foto. El artículo no fue desmentido por el señor Moreno. La nota dice: "En la tarde del jueves, el Ford Mondeo rojo del juez federal subrogante Ricardo Moreno se encontraba estacionado enfrente de la casa de Luis Barrionuevo. La lente del fotógrafo registró el hecho. Casualmente, a la mañana siguiente y luego de que la mismísima Corte Suprema de Justicia de la Nación se expidiera en contra de las aspiraciones del senador, Moreno hermano del vicepresidente del PJ emitió un fallo habilitando al gastronómico y creando una gran confusión social. El auto en cuestión, patente BLJ 469, le fue vendido al magistrado hace unos cuatro meses por un médico de Catamarca.". Esto no ha sido desmentido por el señor Moreno, juez desinsaculado, como decía el senador por Mendoza.

         Retomando el hilo inicial de mi intervención, dije que estábamos frente a la responsabilidad de dar una respuesta institucional, como Senado y como sistema político argentino. Y para poder hacerlo ya que hay gente que duda de la objetividad que podamos ejercer, tenemos el deber de abstraernos de cuestiones como las que se han citado acá. Y reitero, uno no elige cuándo tiene que hacer las cosas. Uno hace las cosas cuando debe hacerlas, y poco importa que falten treinta días, cinco o un año para una elección. Ha sucedido un hecho grave en una provincia argentina, protagonizado casi de manera excluyente por un senador que integra este cuerpo. Frente a esos hechos que están acreditados de manera contundente e indubitable, el Senado tiene el deber de pronunciarse sin pensar si estamos o no en época de campaña. Debe hacerlo porque el prestigio de las instituciones se debe construir sobre la base de la conducta de cada uno de nosotros. Poco importan los dichos del senador en el acto de cierre de su campaña política, cuando incitó a la gente a la violencia colectiva, cuando instigó a cometer delitos, cuando dijo que había que sacar las urnas de las escuelas y llevarlas para votar en las unidades básicas, a sabiendas de que por una cuestión de hecho y acto propio, la noche antes había rechazado la última intimación que la justicia le había planteado para que presentara las boletas o los votos de su partido. Al decir todo eso incurrió en una causal de indignidad que requiere de una medida disciplinaria por parte de este Senado. Poco importa si los violentos que actuaron el domingo lo hicieron oyendo o desoyendo los dichos del senador.

         Hay, además, en el descargo presentado por el senador José Luis Barrionuevo ante esta Cámara, algunas cosas que son muy graves. Si se me permite y si las encuentro las voy a leer rápidamente.

         Solicito al presidente que le pida a las barras que respeten a los oradores u oradoras en el uso de la palabra.

         El senador dijo en su descargo que la verdad es muy diferente de la que explican los integrantes del bloque de senadores de la Unión Cívica Radical en ejercicio de una solidaridad con Oscar Castillo que, más allá de los discursos, es lo que convierte a este cuerpo en una corporación de intereses partidarios y de facciones. Creo que esto constituye una grave denuncia que hace el senador  Barrionuevo en su descargo.

         Yo les pido a las mayorías parlamentarias que se pongan en nuestro lugar, que recuerden que el ejercicio de la mayoría parlamentaria se ejerce valga la redundancia a la hora de votar; a la hora de las justificaciones creo que esto ya no va, y que, si pueden, se pongan en el lugar de la gente. Lo digo con todo respeto. Y esto no lo digo yo, lo dice el Doctor José Pampuro, secretario general de la Presidencia, que acá ya existe una condena social sobre el senador Barrionuevo. Cómo es posible, entonces, que no coincidan las actitudes de las mayorías con las actitudes de la población?

         No quiero interrogarme respecto de cuáles serían a contrario sensu los intereses partidarios y de facciones que podrían determinar la solidaridad en sentido inverso al que plantea Barrionuevo en su descargo. Por eso creo que estamos compelidos por nuestra responsabilidad a tomar una decisión.

         “Una sociedad cínica es la que le pone precio a todo pero no le da valor a nada.” Eso decía Oscar Wilde. Parece una expresión premonitoria de la conducta de aquellos que han sobrevivido a todos los regímenes políticos y que han acumulado tanto poder que les permite tener como rehén a la democracia, bajo el peso de actitudes corporativas o hasta facciosas.

         No vengo acá a hablar desde una actitud cínica, como dice el senador Barrionuevo en su descargo. Vengo a contar la verdad de los hechos que impidieron que el 2 de marzo se votara en Catamarca. Y esos hechos son el resultado de una estrategia planificada y ejecutada, sobre la que tiene responsabilidades no solamente políticas, sino también operativas, el senador por la minoría, por la provincia de Catamarca. Y me remito a sus propias manifestaciones, no solamente a las ya conocidas del acto de cierre del comicio, sino al reportaje que dio después del cierre de ese acto, en el que reconoce que va a haber conmoción, el domingo, en Catamarca. Ante la consulta de la periodista sobre qué significa conmoción, él responde "Y... va a haber inconvenientes.".

         Cuando me enteré, el sábado 1E de marzo, en horas de la siesta, de estas declaraciones, dije "Me voy a ir al juzgado de turno y lo voy a denunciar por el delito de sedición.". Aclaro que no soy letrada. Soy médica. Mientras yo decía esto, conspicuos dirigentes de mi fuerza política deliberaban respecto de estas cosas de las que estábamos tomando noticias. Planteábamos la posibilidad de hacer una conferencia de prensa, cuando tomamos noticia de estas temerarias manifestaciones del senador en los primeros minutos de esa jornada del 1E de marzo. Algunos, con ingenuidad, decían que no se podía violar la ley electoral. Pero a los pocos minutos vi por televisión al senador Barrionuevo, en la actitud de doble discurso que lo caracteriza, sentado en un hermoso paisaje catamarqueño, con un sombrero panameño, hablando sobre lo que iba a suceder el domingo siguiente.

         Textualmente dijo que había un ejército de 5.000 militantes para el control del comicio, que tenía dos o tres abogados por escuela, no se cuántos fiscales por mesa y diez o veinte militantes que eran cuadros de él para controlar el comicio.

         Todo eso lo dijo el sábado 1E de marzo, a las dos y media de la tarde, sentado cómodamente sobre un hermoso paisaje de Catamarca, mientras realmente se estaba preparando un atentado contra la autonomía de la provincia, que se consumó el 2 de marzo con el argumento falaz de la proscripción del peronismo por parte de la Justicia adicta a un gobierno feudal, según aquí se afirmó.

         Se trata de aseveraciones que, además de ser injuriosas para la provincia y para su pueblo, son absolutamente falsas. De lo contrario, pregunten la opinión de los catamarqueños o aguarden la realización de las elecciones. En esa ocasión el pueblo de Catamarca dirá, realmente, por quién quiere seguir siendo conducido.

         Pero no nos atribuyamos nosotros desde el ejercicio de la potestad de las bancas de otras provincias la facultad de juzgar -jamás me atrevería a hacerlo- en esos términos esta situación, algo verdaderamente inadmisible para un senador que representa a una provincia autónoma y que le debe a las otras provincias el mismo respeto que exige para la suya. Repito que jamás me atrevería a hacer esas manifestaciones respecto de ninguna provincia argentina, como aquí escuché ayer al senador por la provincia de La Rioja por la minoría y a otros senadores. Incluso, creo que al presidente de la bancada oficialista.

         Ahora bien, José Luis Barrionuevo, senador por la minoría por la provincia de Catamarca, nos ha puesto en esta obligación. Estoy segura de que a ninguno de los setenta senadores que integramos este cuerpo nos agrada pasar por la instancia de juzgar su conducta. Pero actuó en contra de la Constitución de la provincia de Catamarca y en contra de la ética republicana, porque convocó a la gente a recurrir a las vías de hecho, en contra de supuestos actos de fuerza. ¿Cuáles eran esos actos? Resoluciones de los poderes públicos competentes de la provincia. Esos eran los actos de fuerza.

         Y en un testimonio muy revelador, a la par de reivindicar el ejercicio del uso del derecho de resistencia por parte del pueblo, que según sus dichos ejerció una protesta cívica ejemplar y espontánea, a la par de reivindicar la posibilidad de ejercer ese derecho de resistencia a tenor de lo que establece el artículo 36 de la Constitución Nacional, él se abstuvo de ejercerlo en defensa propia por su candidatura.

         Realmente, este testimonio es muy revelador y surge del descargo efectuado por el propio senador Luis Barrionuevo en la documentación que presentara ante la Comisión de Asuntos Constitucionales. Se trata de un curioso y revelador escrito de defensa, porque invoca el derecho de los ciudadanos de resistirse contra actos de fuerza que no eran tales pero que -repito- él se había abstenido de utilizar.

         Me pregunto si le podríamos creer a alguien que mintió a este cuerpo hace tan sólo veinte días cuando dijo que en Catamarca no hubo violencia ni gente foránea ni se quemaron urnas ni sucedieron todas las cosas que ocurrieron el 2 de marzo.

         Considero que esto tiene una sola explicación y es la conducta de alguien que ha hecho prevalecer su propio interés particular de ser candidato excluyente a gobernador por una fuerza política aun a despecho de la Constitución de la provincia de Catamarca y aun a despecho de los derechos de su propia fuerza política.

          Concluyo reiterando que tenemos que asumir esta responsabilidad, tal vez no en el mejor momento, pero sabiendo que no podemos elegir el momento para hacerlo. Porque el momento no lo elegimos nosotros. Los motivos los dio un senador que integra este Cuerpo, que después de una crisis institucional gravísima, que licuó el poder de una gobierno constitucional y se llevó cinco presidentes en tan solo diez días,  sin pensar en la precariedad institucional de este país, provocó los hechos que provocó en Catamarca el 2 de marzo. Entonces no es nuestra responsabilidad que en la recta final hacia un comicio complicado, con un escenario de fragmentación política, tengamos que estar dando este debate y que, encima, tengamos que soportar que se nos pregunte a quién beneficia este debate, si al gobierno de Castillo o a Luis Barrionuevo. Este es un debate que se debe el sistema político argentino y el Senado de la Nación. Acá no cabe el juego de suma cero. Acá no hay vencedores ni vencidos. Acá perdimos todos y es nuestro deber levantar el prestigio del sistema político en su conjunto.

         No se hagan cargo los compañeros del Partido Justicialista de las actitudes de alguien que supo sobrevivir a todos los regímenes democráticos y no democráticos, acumulando cada vez más poder, pretendiendo que puede más que la Constitución y las leyes y que puede tener a la democracia como rehén. Nadie debe hacerse cargo de actitudes que son impropias de un ciudadano que está investido del cargo de senador por una provincia que queda lejos de Buenos Aires. Los catamarqueños vivimos a 1.200 kilómetros de aquí y otros viven más lejos todavía, detrás de barreras geográficas que dividen a nuestra provincia en tres regiones: el oeste, el valle central y el este. Es una provincia que tiene un 80 por ciento de superficie montañosa, que tiene difícil acceso; en la que nuestro gobierno construyó caminos para unir a los pueblos. Ese pueblo que está a 1.200 kilómetros del centro del poder político y económico que es Buenos Aires no merece semejante afrenta.

         Por supuesto que también voy a referirme a lo que sostuvieron quienes han esgrimido como un modo de licuar la responsabilidad que le compete a este Senado y a nadie más, que es la de analizar la conducta de uno de sus miembros, la teoría de las responsabilidades compartidas. Si existen responsabilidades compartidas deberán ser también analizadas en los ámbitos y en las esferas competentes, ya sea la responsabilidad del gobierno de la provincia de Catamarca, de su Poder Judicial, del Poder Judicial Federal, de la Corte Suprema de Justicia o, incluso, la responsabilidad de uno de los ministros del Poder Ejecutivo nacional que aquí fue citada por la senadora por San Luis. Se trata del ministro del Interior, que con total desfachatez, sin ponerse colorado admitió que tenía información, sin lugar a dudas, de los servicios de inteligencia profesionales con los que cuenta el Estado nacional, respecto del clima de tensión creciente que había en Catamarca y manifestó su imposibilidad de hablar con el gobernador de la provincia. Pero sí dijo que en reiteradas oportunidades había hablado con Luis, su amigo.

         Entonces, yo creo que también debe analizarse la conducta de un ministro de la Nación que tampoco ha cumplido con sus deberes. Si de analizar responsabilidades se trata, analizaremos todas y cada una de las responsabilidades, porque como bien decía la tapa de El Parlamentario, el 2 de marzo en Catamarca, después de 20 años, tuvimos la hoguera de la democracia y con eso le estamos dando la razón a los facciosos que descreen de la democracia.

         "Gracias, Luis!", dijeron algunos facciosos desde sus medios de difusión.

         Entonces, no rehuimos el análisis de otras responsabilidades, pero sí les pedimos algo en nombre de la provincia de Catamarca, que debe ser reparada. Les pregunto a ustedes qué inversor va a ir a mi provincia hoy, después de haber visto este incendio por todos los canales de televisión! Catamarca necesita una reparación, no el gobierno del Frente Cívico. Los catamarqueños necesitamos una reparación: peronistas, radicales, independientes y de todos los signos políticos.

         Somos un pueblo que, como bien se dijo acá, jamás fue violento. El senador Barrionuevo en su descargo se pregunta qué pasó que de un día para otro hubo un cambio. Creo que marca un hito el día en que es inhabilitado por la Justicia Electoral provincial de primera instancia. Ellos hacen una marcha y él se jacta de que fue una marcha pacífica y multitudinaria por las calles céntricas de la ciudad de Catamarca. Después, en el escrito de descargo hecho por Barrionuevo no son mis palabras, él se pregunta qué pasó que la gente cambió; ¿qué pasó? Yo creo que es muy claro lo que pasó: llegó este señor, que poco sabe de nuestra idiosincrasia porque hace más de cuarenta años que se fue de Catamarca. Llegó este señor que sabe mucho más de las luces de la gran ciudad, de las bondades de los countries ¿como también se dijo, de las campos de golf y de las playas. No desconozco su gran capacidad de trabajo debo ser honesta en este sentido, pero llegó este señor y de un día para otro se acabó la paz. Entonces, que no nos venga a hacer creer que solamente tiene responsabilidades políticas. El tiene también responsabilidades operativas en los hechos del domingo 2 de marzo; y esas responsabilidades devienen del festejo que encabezó en la sede del Partido Justicialista aproximadamente a las 14 horas del domingo 2 de marzo, oportunidad en que, al entrar a la sede partidaria, las urnas volaban como pelotas de voley. Allí, en un momento dado, la cámara de Crónica TV filma una urna y se ve con toda claridad que es la del comicio. Además, aunque no lo fuera, festejar la suspensión de una elección es impropio de un líder democrático que tiene la altísima responsabilidad de conducir los destinos del partido político que preside por voluntad de sus afiliados.

         Las responsabilidades operativas también están demostradas, como dijo el senador por Mendoza, cuando él dice que declara el 2 de marzo como "día de la lealtad". Evidentemente  algunos fueron leales, pero yo no los culpo. Creo que fueron confundidos deliberadamente por quienes tienen la elevada responsabilidad de conducir los destinos de una fuerza política que reitero merece lo mejor, como lo merecen todas las fuerzas políticas, siempre y cuando asuman la confrontación electoral no como una guerra sino como una instancia en la que se confrontan propuestas superadoras.

         Se  habló de la campaña sucia. Existieron excesos es probable en la campaña de unos y de otros, pero ninguno como este que ya mostré en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Se exhibe un afiche.

Sra. Colombo. El famoso afiche La fuga. Luis Barrionuevo nos invitada a los catamarqueños para el 2 de marzo al gran estreno de la película La fuga. "Sensacional estreno 2 de marzo de 2003: LA FUGA. La trágica historia de unos muchachos radicales que no sabían gobernar." Se ven las caras de Fernando de la Rúa "dejó un país en llamas", Oscar Castillo "dejó una provincia en llamas" y Eduardo Brizuela "un municipio en cenizas". Detrás de esto hay un gran incendio.

         Realmente, es probable que tengamos la responsabilidad de no haber entendido este mensaje, que dejo que cada uno de los señores y señoras senadores califique como quiera.  Pero pretender comparar los sucesos que el señor Barrionuevo preparaba para el 2 de marzo con la tragedia en la que murieron 30 argentinos, que coincidió con la caída del gobierno de De la Rúa, es verdaderamente un exceso que el Senado no puede tolerar.

         Esa fue la estrategia, el plan caos, que pivoteó sobre dos ejes: la estrategia judicial para confundir y la estrategia política para llevar al abismo a su fuerza política, como dijo otro líder político del justicialismo catamarqueño.

         Por ello, de hecho y por acción propia, Luis Barrionuevo es el responsable de la proscripción del Partido Justicialista en Catamarca. Es el responsable de que sus candidatos no hayan podido ejercer el derecho de ser elegidos.

Sr. Presidente (Gioja). Señora senadora: su tiempo ha vencido.

Sra. Colombo. Ya termino.

         Es el responsable...

                   Manifestaciones en las galerías.

Sra. Colombo. (Dirigiéndose a las galerías) Sé el precio que estoy pagando por esto, y estoy dispuesta a seguir pagándolo. Solamente les pido que nos escuchemos porque tenemos la obligación y el deber de entendernos. No somos enemigos sino solamente adversarios.

Sr. Presidente (Gioja). Señora senadora Colombo: diríjase a la Presidencia y se ruega a la gente de las galerías que, por favor, se comporte como es debido.

Sra. Colombo. Solamente me resta decir, pese a la crítica del señor senador Menem respecto de que no cuento con el don de la brevedad,  que uno no elige el momento en que debe tomar las decisiones y, mucho menos, cuando son difíciles, como la del día de hoy.

         Tenemos el deber de abstraer esta situación de antinomias, luchas partidarias, de clases y de divisiones de carácter social o cultural. Tenemos el deber de enmarcar esta situación en lo que realmente es. Pesa sobre un senador una grave acusación y el Senado y el sistema político argentino tienen la palabra. A nuestro criterio, las acusaciones han sido probadas de manera contundente e indubitable.

         Por eso, no sin sufrimiento, proponemos una medida extrema, más allá de que no se crea en nuestras palabras y se nos acuse de cinismo. Sin embargo, hablo con honestidad intelectual.

         Ni a mí ni a ninguno de los que estamos acá nos gusta estar debatiendo esta cuestión, pero la responsabilidad de los hechos corresponde a un integrante del cuerpo. Frente a eso, estamos obligados a dar una respuesta esta misma noche.

 

 

Sra. Colombo. Aunque sea para hacer una manifestación en minoría, señor presidente.

         Quiero dejar constancia, antes de que se retire el presidente del Partido Justicialista de la provincia de Catamarca y el presidente de la Junta Departamental del Partido Justicialista del Departamento Fray Mamerto Esquiú,   que acaban de arrojarse desde los palcos panfletos injuriantes sobre mi persona y sobre mi familia. Además considero que revisten carácter extorsivo. Lo hago responsable a usted, senador Barrionuevo,  y al presidente de la Junta Departamental de su partido, Fray Mamerto Esquiú,  para que cesen con esta campaña. Sepa usted que está presentada en la Fiscalía de turno la denuncia correspondiente.

         Esta es la metodología que utilizan sus compañeros. Por eso les decía que no se hagan cargo de errores ajenos.

 

 



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