Según el
Canon 1250, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año
(salvo que coincidan con una solemnidad) y el tiempo de Cuaresma.
El miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y el Viernes Santo, son días de ayuno y abstinencia.
Los otros viernes de Cuaresma son días de abstinencia, consistente en no comer carne.
Los
otros viernes del año la abstinencia puede ser sustituida por otras
prácticas: lectura de las Escrituras, limosna, obras de caridad, obras
de piedad, mortificaciones corporales.
La ley de abstinencia obliga
a quienes han cumplido 14 años y el ayuno a todos los mayores de edad
hasta que hayan cumplido 59 años.
La sopa de aceite, el pan y el agua fueron durante mucho tiempo el alimento de la Cuaresma.
De acuerdo con el período histórico observado, encontraremos prohibidos alimentos como la leche, el huevo y la carne.
El pescado no está prohibido sino que es el alimento por excelencia.
La
necesidad de proveer pescado a las regiones más alejadas de las costas,
desarrolló las técnicas de salado y ahumado. Las especies más
utilizadas fueron el bacalao y el arenque.
Miércoles de Ceniza: Es
el primer día de la Cuaresma, día de abstinencia y privación. En el
pasado se lo llamaba "día negro" y no estaba permitido comer ningún
alimento blanco, llegando a amasarse un pan muy oscuro, especialmente
para ese día.
En la
Iglesia primitiva , variaba la duración de la Cuaresma, pero
eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto
sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los
domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer
domingo de cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para
imitar el ayuno de Cristo en el desierto.
Hoy en día en la Iglesia,
el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con
las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de
Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple
servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la
luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes
anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.
Según el Canon 1250, son dÃas y tiempos penitenciales todos los viernes del año (salvo que coincidan con una solemnidad) y el tiempo de Cuaresma.
El miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y el Viernes Santo, son dÃas de ayuno y abstinencia.
Los otros viernes de Cuaresma son dÃas de abstinencia, consistente en no comer carne. [...]
Para la
cristiandad el domingo de Pascua es una fiesta de Júbilo. El tañido de
las iglesias proclaman a la humanidad la resurrección de nuestro Señor.
Es un día de gloria, después del dolor y el sufrimiento padecido por el
Salvador. En las mesas del domingo de Pascua, se sirve el tradicional
cordero. Este animal es considerado símbolo pascual como justa imagen
de pureza e inocencia, representando el blanco cordero pascual que fue
sacrificado para recordar la inmolación de los Inocentes. Otro símbolo
clásico de esta festividad es el Huevo de Pascua. Constituye el símbolo
de la resurrección. Observado desde el exterior el huevo no presenta
signos de vida; pero si es incubado, un nuevo ser verá la luz con los
días. Del mismo modo Jesús salió del sepulcro, donde estuvo desde el
Viernes Santo hasta el Domingo de Pascua. Este significado tiene un
orígen muy antiguo. Los persas y los egipcios solían teñir con
brillantes colores huevos de aves, que luego intercambiaban entre
amistades y familiares al comienzo de la primavera. En El Viejo
Continente, la Pascua coincide con la Primavera, el renacer de la
naturaleza en todas sus expresiones. En los países de habla inglesa el
Domingo de Pascua es denominado Easter Sunday. Según la tradición
teutónica, Eastre era la diosa de la Primavera y en su homenaje se
celebraba un festival pagano. De su nombre derivó Easter al idioma
inglés. Un historiador menciona que el día del nacimiento de Alejandro
Severo- el sucesor de Heliogábalo en la antigua Roma- una gallina puso
un huevo de color rojo. Su madre consideró esto como un anuncio de la
púrpura real que su hijo debía vestir algún día y que luego se
cumpliera. Por lo tanto desde entonces fue considerado prenda de buena
fortuna los huevos teñidos de rojo. En la Edad Media -el papa Julio III
lo hizo en 1552-estaba prohibido consumir huevos durante la Cuaresma,
pudiéndose hacerlo el Domingo de Pascua. Un regocijo, especialmente
para los niños que podían salir al campo para buscarlos, entonado
cantos de aleluya. Esta costumbre se mantiene aún vigente en muchos
países, -como en los EEUU, donde hasta en los jardines de la Casa
Blanca se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar
huevos, ganando el que llega más lejos sin romperlos...- donde los
mayores esconden huevos pintados en los jardines o dentro de las casas.
La leyenda dice que una liebre juguetona -después se transforma en el
conejo, símbolo también de la pascua, entre otros animalitos- es la
encargada de esconderlos... En la historia se han hecho famosos muchos
Huevos de Pascua. Algunos por la enormidad de su tamaño. Otros por su
originalidad. Madame Du Barry recibió en una ocasión un huevo
obsequiado por Luis XV que estaba completamente recubierto de oro. Al
verlo el caballero de Bouffers dijo a la condesa "¡Si lo comes pasado
por agua, yo guardaré la cáscara!". El mismo rey distribuía entre sus
cortesanos huevos pintados o grabados. Watteau, Lancret y Boucher
llegaron a realizar en ellos verdaderas obras de arte. En el museo
Lambinet, en Versailles, se encuentran dos huevos que se consideran una
maravilla y que fueron regalados el día de Pascua a Madame Victoria,
tía de Luis XVI. Tenía reducido al tamaño de su cáscara pequeños
personajes en relieve de una delicadeza inigualable. Del mismo modo
durante la Revolución, se ofrecían en el pueblo, entre las amistades,
huevos que encerraban figuras significativas de esos tiempos trágicos.
Bajo el Imperio napoleónico se ofrecían a las elegantes ciudadanas
huevos de azúcar, adornados con flores y guarnecidos de golosinas. En
el reinado de la reina Eugenia, la moda de los huevos de azúcar tomó
gran auge. Hasta el poeta Mallarmé escribió algunas cuartetas sobre los
huevos que ofrecía a sus amigos. Sin dudas, el huevo considerado como
el más caro de la historia fue el realizado por Karl Fabergé. El joyero
de la corte imperial rusa realizó uno por encargo del zar Alejandro
III, destinado a la zarina, en 1884. Realizado en oro y esmalte blanco,
tenía una gallina cuyos ojos eran rubíes. Y el más extravagante fue el
que le regalara un lord inglés a su novia, hija de un millonario
americano. Estaba realizado en chocolate, medía 3 metros de altura por
1,50cm de circunferencia y en su interior albergaba 500kg de bombones y
un magnífico ajuar.¿Habrá la novia dado finalmente el Sí...? En Grecia,
los huevos se pintan de rojo; éstos se entrechocan - como si fueran
copas- diciendo "Cristo ha resucitado", a lo que se contesta "El
resucitado es". En algunas regiones de Alemania, se los pinta de verde;
en los pueblos eslavos son plateados y dorados. En Austria es común
envolverlos con hierbas y plantas. Entre los armenios se los transforma
en obras artesanales con maravillosas imágenes religiosas. Al igual que
los tradicionales ramos de oliva, durante el Domingo de Ramos, los
huevos de Pascua son bendecidos en la Catedral de Chester, mientras el
coro entona el Quem Quaeretis". Muy recientemente- recién en el pasado
siglo- fueron comercializados los huevos de Pascua en chocolate, un
ingrediente que provino de América y hoy es el símbolo de la pascua.
Para la cristiandad el domingo de Pascua es una fiesta de Júbilo. El tañido de las iglesias proclaman a la humanidad la resurrección de nuestro Señor. Es un dÃa de gloria, después del dolor y el sufrimiento padecido por el Salvador. En las mesas del domingo de Pascua, se sirve el tradicional cordero. [...]