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Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Florencia Mangiapane

Energía para el futuro

Cuatro proyectos energéticos considerados estratégicos por el Gobierno fueron presentados en el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.
Con la presencia del ministro Daniel Filmus se anunció la puesta en marcha de una planta piloto de producción de hidrógeno a partir de bioetanol y la edición del primer atlas nacional de energía solar, dos iniciativas de universidades nacionales. Además se presentó un observatorio de tecnología energética y una red de asesoramiento para la construcción de edificios que ahorran energía.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Florencia Mangiapane) - En la mañana de ayer, martes 22 de mayo, el Gobierno presentó en público cuatro proyectos estratégicos del área energética, impulsados por la Dirección Nacional de Proyectos y Programas Especiales de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SeCyT).
El acto fue celebrado en la sala Leopoldo Marechal del Palacio Sarmiento, sede del Ministerio de Educación, y presidido por el ministro Daniel Filmus (actual candidato a Jefe de Gobierno porteño), el secretario de Ciencia y Tecnología Tulio Del Bono y el director de Proyectos Especiales Oscar Galante. Entre los asistentes se encontraban autoridades de la empresa estatal de energía ENARSA, diputados nacionales, representantes de universidades nacionales y de organismos públicos vinculados con el tema
“Nos parece decisivo el financiamiento de estos proyectos. La energía es un tema central que nos ha preocupado desde el inicio de la gestión”, reflexionó Filmus, haciendo hincapié en los avances producidos en la SeCyT a partir de la designación de Tulio Del Bono, a quien se refirió por un momento como Tulio “De Vido”, lapsus referido al funcionario que ocupa por estos días la portada de los diarios nacionales en relación con el denominado caso Skanska.
“En los últimos cuatro años hemos recuperado la perspectiva de considerar la ciencia y la técnica como políticas de Estado”, continúo Filmus. “No sólo incorporamos 500 investigadores y 1500 becarios, sino también intentamos poner la investigación al servicio de las necesidades de un país que tiene muchas urgencias.”


Hidrógeno verde argentino

En la presentación, el director de Proyectos Especiales anunció la puesta en marcha de la primera planta piloto de producción de hidrógeno a partir de bioetanol, un proyecto conjunto de la Facultad de Ingeniería de la UBA y el Instituto de Desarrollo y Diseño de Ingeniería Argentina (INGAR) de Santa Fe.
“El hidrógeno como combustible limpio es una apuesta que hacemos de aquí a 20 años. Queremos desarrollar y patentar la tecnología de producción y purificación de hidrógeno a partir de etanol y fabricar y patentar los catalizadores involucrados en el proceso. Pretendemos que la Argentina tenga tecnología propia, aprovechando el nicho que se da con los combustibles alternativos, ya que disponemos de materias primas”, señaló el doctor Miguel Laborde, director técnico de la planta piloto montada en el Pabellón de Industrias de Ciudad Universitaria con un fondo especial de la SeCyT, y que se pudo observar en un breve video presentado por la Secretaría.
“El problema de la energía, el medio ambiente y la pobreza es demasiado complejo como para que quede en manos de los mercados. Son los Estados los que tienen que establecer políticas prioritarias en ese sentido”, destacó el experto, que lidera un grupo de 20 investigadores en el Laboratorio de Procesos Catalíticos de la Facultad de Ingeniería de la UBA.
Desde la SeCyT explicaron que el desarrollo de la planta piloto -que producirá hidrógeno capaz de alimentar una pila de 1 kw con una eficiencia energética estimada superior a la de un motor de combustible industrial- forma parte de una propuesta con alto grado de innovación tecnológica en la industria de la energía, y que además incidirá sobre la industria química y petroquímica del futuro, dado que el etanol aporta los carbonos necesarios para reemplazar al petróleo en la fabricación de productos característicos de estas industrias, como el plástico.
“Estamos tratando de apoyar este tipo de proyectos para alentar a la inversión privada a que continúe una obra que nos parece fundamental para el desarrollo de nuestro país, y para retener a los científicos y estimular la incorporación de nuevos científicos, porque es el futuro que nos espera”, indicó a la salida del encuentro el gerente de Relaciones Institucionales de Energía Argentina Sociedad Anónima (ENARSA), empresa estatal que hizo un importante aporte de fondos para la concreción de la planta.

Atlas solar

En el mismo acto también se hizo la presentación de la edición del primer Atlas de Energía Solar de la República Argentina, en formato libro y CD, una iniciativa de la Universidad Nacional de Luján, que incluye cartas con los valores medios mensuales de la irradiación solar sobre la superficie terrestre del país y la heliofanía (horas en que el brillo del sol supera determinado umbral).
La edición, financiada con un subsidio del Programa de Energía y Transporte y con fondos de la propia universidad, servirá para fomentar la utilización del sol con fines energéticos en instalaciones eléctricas y térmicas, para realizar diseños y cálculos adecuados e incentivar la investigación y las aplicaciones de energías renovables.
“La radiación solar comenzó a medirse en nuestro país en 1940. A mediados de los 80 la Argentina llegó a tener más de 40 estaciones de medición. Hoy nos quedan sólo dos estaciones solarimétricas en operación, a las que se suman cuatro de nuestra universidad, cinco del Servicio Meteorológico Nacional, recientemente pasado a la esfera civil, y cerca de una veintena de la UTN”, señaló el doctor Hugo Grossi Gallego, investigador del Conicet, quien ideó y coordinó la edición del Atlas junto con el licenciado Raúl Righini.
Grossi Gallego remarcó que a la escasez de estaciones se agrega el problema de la deficiente coordinación de la red y la preocupación sobre su sostenimiento a través del tiempo, factores que hablan de la necesidad de que el Estado vuelva a recuperar protagonismo en el desarrollo del sistema.

Por qué un observatorio tecnológico

Al final del acto se presentaron dos proyectos de áreas de vacancia financiados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT).
El primero es un Observatorio de Prospectiva de Tecnología Energética Nacional, que establecerá recomendaciones académicas y tecnológicas para el planeamiento estratégico del sistema energético, y el segundo, un proyecto de eficiencia energética en el hábitat construido, destinado a sugerir a organismos de vivienda medidas y diseños constructivos para el ahorro de energía y la mejora de la calidad de vida de hogares, escuelas, edificios públicos y comercios. Ambas iniciativas funcionan en red, con la coordinación del Instituto de Investigación en Energías No Convencionales (INENCO-Conicet) de Salta.
La creación del observatorio de prospectiva tecnológica está encaminada a promover la utilización de herramientas que permitan reducir la incertidumbre, reorientar las inversiones futuras y mejorar la capacidad técnica local en materia de energía.
“Sabemos que la dependencia de combustibles fósiles tiene un límite. Se presenta la necesidad de una transición, en un contexto mundial de crecimiento de la población, la contaminación y el deterioro de las condiciones de vida”, indicó el ingeniero Carlos Rey, vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, institución participante en la coordinación del Observatorio.
El funcionario explicó que es clave fortalecer la búsqueda de información, la consulta a expertos, la realización de talleres temáticos y encuestas, la identificación de tecnologías críticas, así como la elaboración de bases de datos y la construcción de escenarios para estimar el impacto de las nuevas tecnologías en la matriz energética nacional. Además, destacó, estas herramientas ya están siendo utilizadas por países más desarrollados, como Japón, España y Estados Unidos para evaluar tanto energías convencionales como alternativas.
Por su parte, la doctora Graciela Lesino, coordinadora de la red de eficiencia energética en el hábitat construido, que reúne a 35 investigadores organizados en nodos formados por instituciones académicas de Tucumán, Capital, La Plata, San Luis, Salta y Mendoza, mostró al público imágenes de escuelas del norte del país que recibieron acondicionamiento térmico, así como de hospitales solares y edificios para la producción agrícola acondicionados para incrementar la eficiencia energética y el uso de energías renovables.
“Queremos sistematizar estos conocimientos y volverlos accesibles para los niveles de decisión gubernamentales y los profesionales, tratando de que lleguen a los estudiantes, porque como sabemos, lo que Juanito no aprendió no lo sabe Juan. Hay que tratar el problema energético en la educación en todos sus niveles”, sintetizó Lesino.

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