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Sacame este bicho de la cabeza

Biólogos de Estados Unidos, país donde la pediculosis también hace de las suyas, inventaron un dispositivo similar a un secador de pelo que sin usar productos químicos permite exterminar las liendres y matar suficientes piojos como para que no se reproduzcan.



(20/12/06 - Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Ricardo Gómez Vecchio)
– Los piojos son la pesadilla de toda madre que tiene algún hijo en edad escolar, a tal punto que hasta existe en Internet la página www.madrescontrapiojos.com donde se realizan todo tipo de recomendaciones sobre cómo combatirlos.

Este insecto hemíptero, anopluro, de dos a tres milímetros de largo, con piel flexible, resistente y de color pardo amarillento; cuerpo ovalado y chato, sin alas, con las patas terminadas en uñas y antenas muy cortas, filiformes y con cinco articulaciones, y boca con tubo a manera de trompa que le sirve para chupar, parasita alegremente a nuestros niños sin respetar desde hace años clase ni condición social. Para peor, su fecundidad es extraordinaria y los productos químicos que se consiguen en el mercado, sumados a los remedios caseros, no consiguen hacerlos desaparecer.

En los Estados Unidos, capital del primer mundo, los piojos también hacen de las suyas. Cada año se infestan de 6 a 12 millones de personas, sobre todo niños, que pierden nada menos que de 12 a 24 millones de días de clase, según los investigadores. Los tratamientos abarcan, como en el tercer mundo, peines para piojos, champúes con químicos varios, y remedios caseros. Las ventas de champúes anti piojos superan en el país del norte los 160 millones de dólares anuales, aunque los parásitos están desarrollando rápidamente resistencia a sus agresores químicos.

Pero ahora, biólogos de ese país han inventado un aparato para barrerlos definitivamente de las cabezas, algo parecido a un secador de cabello y con un nombre que trae reminiscencias de los GhostBusters (Caza Fantasmas), el LouseBuster.

“El LoseBuster es particularmente efectivo porque mata los huevos de los piojos, lo que los tratamientos químicos nunca hicieron demasiado bien” dice Dale Clayton, de la Universidad de Utah, biólogo que condujo la investigación y es coinventor del aparato. “También mata a los piojos que se están desarrollando, lo suficiente como para eliminar completamente la infestación”, agrega.

El dispositivo envía aire caliente a través de una manguera flexible, que tiene una pieza en forma de rastrillo en su extremo, y consigue matar piojos y liendres secándolos, no quemándolos, en una sola aplicación de 30 minutos. Si se compara con las lociones que requieren constancia y aplicaciones durante una o dos semanas, se podría asegurar que el aparato está condenado al éxito, para utilizar una frase vernácula.

Según Juan Carlos Morales, Director de la División de Biología Ambiental de la National Science Foundation (NSF), de los Estados Unidos, “La investigación mejoró de modo espectacular la comprensión de estos parásitos y el cómo enfrentarlos. El LoseBuster es un ejemplo de los importantes beneficios para la sociedad que derivan de una investigación básica en biología”.

El estudio fue publicado en la edición de noviembre de Pediatrics, y la investigación fue financiada por la NSF, la Universidad de Utah, la Fundación del Centro Médico de Atención Primaria para los Niños y la Asociación Nacional de Pediculosis de los Estados Unidos.

En el estudio, los investigadores testearon entre los años 2001 a 2005 seis modos distintos de aplicar aire caliente en el cuero cabelludo de 169 niños infestados con piojos. Los chicos se ofrecieron como voluntarios en respuesta a avisos distribuidos en escuelas de Salt Lake City.

Los investigadores informaron que obtuvieron una tasa de muerte de piojos y liendres del 80 por ciento, lo suficiente para prevenir su desarrollo, posiblemente debido al estrés que sufren o a la esterilización resultante del tratamiento. De este modo, prácticamente todos los niños estaban libres de piojos cuando se los examinó una semana luego del tratamiento con LouseBuster.

Pero si ya está por salir a corriendo a comprar el aparato, tómeselo con calma. El LouseBuster está aún en estadío temprano de desarrollo comercial por parte de una compañía de la Universidad de Utah, Larada Sciencies, en la cual Clayton es jefe científico. Las patentes dependen de la tecnología LouseBuster, que Clayton espera estará en el mercado dentro de dos años para uso en las escuelas y clínicas. Entonces sí, llegará el dichoso momento del “Llame Ya”.

Agencia CyTA-Instituto Leloir

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