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Un ajuste de cuentas habría motivado el crimen

Aunque no se descartan el robo y otras hipótesis, los investigadores sospechan que el asesinato de Pedro Quijano fue premeditado. Al chofer lo degollaron con un cuchillo de cocina. Ayer, la Policía encontró su cuerpo en el cerro San Javier. Hay un detenido, pero se cree que habría dos hombres prófugos.
(DIARIOC, 02/06/2011)Pedro Nicanor Quijano tuvo que abandonar el taxi a fuerza de puntazos y de amenazas. Le dieron la orden de caminar, y atrás quedaron la ruta 340 y una gruta en la que los fieles le dejan plegarias a la Virgen. Quizás él mismo rezó. Rodeado por los secuestradores, en la oscuridad del cerro San Javier, no había demasiadas opciones.

Anduvieron unos 150 metros por un sendero hasta que llegaron a un árbol bajo. Allí lo golpearon en la cabeza y lo degollaron con un cuchillo de cocina. Los investigadores creen que los asesinos habrían calculado cada paso. Y que esa madrugada del 20 de mayo saciaron su sed de venganza.

El rastro

Quijano tenía 55 años. La noche del 19 de mayo cenó en su casa, ubicada en pasaje Delfín Gallo primera cuadra, y después se subió al taxi Fiat Palio.

Hizo varios viajes, y siempre tuvo al tanto de todo a la operadora de "Hola, taxi", la empresa para la que trabajaba. Pero, desde las 3, su rastro se vuelve difuso. En algún lugar de la capital, de alguna manera, los asesinos lograron subirse a su auto.

La mañana del 21 de mayo, el Palio fue encontrado en la localidad de Manuela Pedraza, Simoca. Los asesinos le habían quitado el número de licencia (era el 1.717), y se habían llevado la computadora del rodado, la radio, el taxímetro, el estéreo y los papeles que estaban en la guantera. No había pistas del paradero del chofer. Fue entonces cuando se encendió la luz de alarma en la Policía.

Los investigadores sospechaban de un violento robo, aunque dentro del taxi no había sangre ni indicios de que el chofer hubiera peleado con alguien.

Cuando Quijano llevaba una semana desaparecido, dieron con una pista clave en "La Bombilla". En un descampado de Alberti y Perú, entre unos pastizales, estaban la computadora, el estéreo y otros bienes que habían sido sustraídos del Palio. Quien atacó al taxista, pensaron los policías, no estaba interesado en ganar dinero. De lo contrario, hubiera vendido esos elementos. Y por eso la hipótesis del asalto comenzó a diluirse.

Horas después, atraparon en pleno centro al "Loco Amín", un taxista de 37 años. En la casa de un allegado del sospechoso, secuestraron un pantalón y una camisa que serían suyas. Estaban manchadas con sangre. Además, el imputado tenía lesiones en el rostro. Un perito está trabajando con los informes que revelarán de cuándo datan esas heridas. Este hombre, que según la Policía tiene antecedentes por robo, es el único imputado en la causa.

El peor final

Con los nuevos procedimientos aparecieron nuevos testigos. Y uno de ellos señaló el cerro San Javier como el sitio donde habían abandonado a Quijano. Los rastrillajes terminaron ayer, y confirmaron lo que los investigadores sospechaban desde hace varios días.

Cerca de las 5, rescatistas del Grupo CERO, al mando del comisario José Díaz, y un equipo de la División Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios José Salas, Humberto Ruezga, Miguel Luna y Hugo Cabeza, encontraron un zapato a la altura del kilómetro 7 de la ruta provincial 340. Ya había salido el sol cuando hallaron una camisa. Era la ropa de Quijano. El fiscal Arnoldo Suasnábar, a cargo de la pesquisa, dio la orden de colocar cintas de seguridad en todo ese sector y subió al cerro junto a su secretario, Ricardo Gravano. "El lugar se preservó y no se avanzó hasta su llegada", dijo el jefe de Policía, Jorge Racedo, quien había estado supervisando las tareas. El cuerpo estaba a unos 50 metros de la carretera, pero había que caminar más de 100 metros entre la vegetación para llegar allí. "Aparentemente, este sería el lugar de la muerte", dijo Suasnábar, en rueda de prensa. Y, aunque no descartó que a Quijano lo hubieran asesinado para robarle, aclaró que esa posibilidad no era la única. "Hasta ahora, hay muchas hipótesis", señaló el fiscal.

Ahora, los investigadores están tratando de interpretar las evidencias que encontraron en el lugar del crimen. La autopsia reveló que Quijano tenía varias marcas en la espalda, en el pecho, en las costillas, en los brazos e incluso en la cabeza. "Son lesiones compatibles con una situación en la que la víctima se vio obligada a hacer algo contra su voluntad. Al parecer, le presionaban la punta del cuchillo y así fue como lo llevaron hacia allí", dijo una fuente cercana a la causa.

El taxista murió desangrado. Algunos papeles que estaban en el auto, su termo para agua caliente y algunas prendas fueron encontradas en el lugar del hecho. También el cuchillo con el que lo mataron.

Ahora, los investigadores están esperando que "El Loco Amín" pida declarar. El sábado, cuando se sentó ante Suasnábar, escogió el silencio. Pero él tendría la clave para dar con sus supuestos cómplices. Son otros dos hombres a los que habría impulsado la venganza.

Fuente: lagaceta.com.ar

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