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La recesión europea avanza hacia el norte y golpea a Holanda

La gran crisis que afecta a la economía europea desde hace cinco años avanza sin pausa y golpea ya al corazón de la Eurozona, como lo pone de relieve el caso de Holanda donde la falta de crecimiento, el endeudamiento y el paro son un quebradero de cabeza.
En marzo pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI)advirtió a Amsterdam que debe encarar urgentemente reformas de carácter estructural, tanto en el mercado laboral como en el sector inmobiliario.

El primer punto es ya un clásico de la política de ajustes propiciadas por el Fondo para economías "en transición" al libre mercado o para aquellas en las que la legislación laboral es "rígida", es decir, para el conjunto del planeta.

Una avanzada de estos programas del FMI y de la Unión Europea (UE) es, sin dudas, España, donde la reforma laboral aprobada el año pasado por el gobierno del presidente Mariano Rajoy ha eliminado la mayoría de los derechos obreros vigentes desde 1978.

La otra gran reforma que el Fondo le pide a Holanda apunta a ordenar el estallido de la burbuja financiera, un elemento clave en el dispositivo del crecimiento económico holandés de la última década y media.

Si el ajuste a la baja de los salarios y de las condiciones de trabajo de los trabajadores es una medida clásica de recomposición de la ganancia en épocas de crisis, la reformulación del sector de la construcción e inmobiliario está dictada por el agotamiento de esta forma de crecimiento.

El pinchazo de la burbuja holandesa es muy similar al que se produjo en España. De hecho, los precios de las viviendas cayó un 6,6% el año pasado y un 16,6% desde sus valores máximo y, en 2013 podría descender tanto como en 2012.

Como el "efecto riqueza" disparó el consumo en el período de formación y auge de la burbuja, la economía, por otra parte muy competitiva en su rama industrial, fue en ascenso.

Con el cambio de ciclo, el consumo se vino abajo y el PBI se achicó 1% en 2012 y, según las previsiones del FMI, lo hará en otro medio punto porcentual este año, empujando al alza la tasa de desocupación.

Actualmente, los desempleados en Holanda representan el 8,1% de la población activa, con una duplicación del número de trabajadores sin ocupación respecto a las cifrras de hace apenas dos años.

Asimismo,el nivel de endeudamiento de los holandeses es uno de los más altos del mundo y representa un 250% de la renta disponible frente a un máximo del 125% registrado en España, uno de los países peor situados en térmimos de deuda.

También, al igual que el país mediterráneo, el sector privado, familias y empresas, tienen una abultadísima deuda con el sector bancario local, que trepa a alrededor de 650.000 millones de euros, una cifra que es potencialmente destructiva para el segmento financiero.

Las recomendaciones del Fondo apuntan a eliminar, como se hizo el pasado año en España, las deducciones en el impuesto a las rentas de los créditos inmobiliarios, como una vía de inducción a una mayor baja de los precios inmobiliarios que permita, en un futuro no inmediato, un relanzamiento de la economía sobre nuevas bases.

Pero, para el gobierno actual, la liquidación de esas deducciones y un mayor hundimiento del sector inmobiliario provocaría agudas tensiones sociales derivadas de una mayor caída del consumo, de la recaudación impositiva y de la actividad económica en general.

El saneamiento económico se impone cada vez más y el propio gobierno lo está haciendo con ajustes fiscales cada vez mayores, pero su ritmo ya está en cuestión, como en otros países de la Eurozona y de la UE, a tal punto que Bruselas concedió un plazo de dos años más para que Holanda y otros cinco países cumplan con la reducción de sus déficits.

De momento, Holanda maneja su crisis económica con un margen todavía importante, pero en el horizonte se están perfilando nubes que podría convertirse en un frente de tormenta si la austeridad no rinde los frutos esperados.

Como siempre, las primeras señales de lo que podría ser el futuro provienen del sector financiero y del consumo, ya que las preocupaciones gubernamentales en Holanda son hoy el alto nivel de endeudamiento de los holandeses con sus bancos y de éstos con otros.

El país, situado en el corazón de Europa, y esto quiere decir en el centro económico de la UE, junto a Alemania y compartiendo sus política económicas, conservan la máxima calificación crediticia, la AAA, así como también una economía de alta productividad y competitividad externa.

Pero la pérdida de empuje del motor generador del "boom" de los últimos tres lustros, y sus consecuencias sobre el consumo vía la creación de una gran deuda de la población y de los propios bancos para financiar la burbuja, podría transformar a Holanda en un eslabón débil de la cadena más sólida de la UE.

Fuente: Télam

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