"Era buen mozo, alto robusto sin ser gordo, bien trajeado, pero ligeramente desprolijo, cosa que una mujer capta de inmediato; sin embargo, tenía una forma de hablar que enseguida me atrajo. Su modo de expresarse no era el de todos. Tenía un lenguaje de su propia invención, aunque era fácil seguirlo", desgrana Elizabeth Mary Shine sobre Roberto Arlt. (Télam)

