Con la despedida de los restos del legislador, fallecido el lunes a los 78 años, -que fueron trasladados al cementerio porteño de la Chacarita previo paso por la sede del Partido Socialista y por la escuela donde Bravo fue maestro-, el principal salón del Palacio Legislativo se vio nuevamente colmado de personas y lágrimas. (Télam)


