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SANTIAGO DEL ESTERO

Conmovedor reencuentro de padre e hijo después de 54 años de distanciamiento

El añatuyense Juan Carlos Coria, de 54 años de edad, recibió su regalo atrasado de Navidad: cumplió con el sueño de conocer a su padre, Donato Almeida, de 73 años, que hace más de cinco décadas se había ausentado del hogar familiar en Charata, provincia del Chaco, en busca de nuevos horizontes en Buenos Aires, y a quien nunca vio.
(DIARIOC, 31/12/2010)Emocionado hasta las lágrimas, ayer, a las 9.10 de la mañana, Juan Carlos se abrazó con don Donato en la plataforma 4 de la terminal de ómnibus de la capital, y en ese abrazo se fundieron todos los abrazos perdidos durante medio siglo de ausencia.

Cuando Almeida bajó del colectivo que lo trajo de la Capital Federal, hubo una especie de química: el hijo lo reconoció inmediatamente, pese a que nunca había tenido en su poder una fotografía que lo distinga.
El encuentro fue muy emotivo y se potenció por la presencia de Roxana Coria, la nieta de Almeida, quien tenía en sus brazos a la su pequeña hija Emma, de cinco meses de edad, cuyas manitos se extendieron instintivamente para acariciar el rostro de su bisabuelo, mientras una enorme sonrisa coronaba su carita como compartiendo la alegría de su madre y de su abuelo.

“Estoy muy emocionado de conocer a mi hijo, a mi nieta y a mi bisnieta, después de tanto tiempo los puedo ver”, manifestó a don Donato a EL LIBERAL, único medio que fue testigo del emotivo encuentro familiar.

Mientras acariciaba a su bisnieta, confesó: “En la juventud uno comete errores, hacemos cosas sin darnos cuenta, pero a la larga uno aprende a valorar situaciones como esta, yo sabía que mi hijo iba a buscarme y cuando me encontró me embargó un sentimiento paternal muy profundo que ahora lo renuevo con mi nieta y con mi bisnieta”.

A su vez, Roxana, sin poder contener las lágrimas, reflexiónó: “Mi corazón siempre supo que en algún momento se iban a encontrar, porque mi padre es muy bueno y lo buscó insistentemente hasta que logró ubicarlo, y como siempre dice mi papi, llega el momento en que uno siente la necesidad de tener cerca de ese familiar lejano”.

Recordó que en los últimos años, cuando se acercaba el Día del Padre, “me decía que le gustaría festejarlo con su papá, ahora, seguramente, podrá hacerlo, y en este Año Nuevo vamos a tener la inmensa alegría de poder brindar juntos por primera vez”.

La historia de Juan

La historia de vida de Juan Carlos comenzó en 1955, cuando su madre santiagueña, Rufina Coria, quien falleció a mediados del año pasado, con apenas 20 años se instaló en Charata junto con su pareja, Donato, quien en ese entonces tenía 19 años.
Al poco tiempo de su nacimiento, en 1956, el padre, que era fletero, se fue de ese pueblo chaqueño en busca de trabajo en Buenos Aires.

Era la época en que numerosos hombres y mujeres del interior recalaban en el Gran Buenos Aires, impulsados por la posibilidad de una mejor vida.

Al pasar los años y no regresar Donato Almeida, su pareja, Rufina, se trasladó con el entonces único hijo, ya adolescente, a vivir en el paraje santiagueño conocido como Las Praderas del 25, cerca de Añatuya, y un par de años después se mudaron a la ciudad de Añatuya, donde actualmente reside y desempeña su oficio de albañil.

También trabajó en hoteles, en comercios y fue vendedor ambulante que recorría casi todos los pueblos de los departamentos Avellaneda y Taboada.

Recordó Juan Carlos: “Con la partida de mi padre, con mi madre quedamos solos en el Chaco, ella me ha criado, se sacrificó para que no me faltara nada, hizo que fuera a la escuela primaria y me enseñó a tener respeto por los mayores, pero nunca me habló de mi padre, ni bien ni mal”.

Agregó: “Cuando era chico, un hermano de mi padre está casado con una hermana de mi mamá siempre me hablaba de mi padre, me daba precisiones, me decía que era muy parecido a él, lo que ahora puedo comprobar que así es”
Confesó que cuando vivía en el Chaco “no me pasó por la mente de querer saber dónde vivía, pero siempre había algo como que me faltaba, había un vacío y hace un año se me dio por conocer a mi papá”.

Búsqueda

Cuando se le preguntó si cómo hizo para establecer el paradero de su padre, comentó: “Para ubicarlo, hace más de un año les pregunté a mis familiares de Charata si cómo me podía comunicar con Donato, no me acostumbraba a decir mi papá, y un tío me dio el número de teléfono, lo llamé un domingo, atendió y preguntó si quien hablaba, le dije: ‘Soy el hijo de doña Rufina Coria, ¿le dice algo?’, y él me respondió: ‘Supuestamente sos mi hijo’, y a partir de ese momento nos comunicábamos por teléfono casi todas las semanas, hasta que hace tres meses me informó que quería venir a Santiago para conocerme, también quería conocer a su nieta y a su bisnieta recién nacida, y acá, de carne y hueso”.
Antes de despedirse de EL LIBERAL, Juan Carlos expresó: “Anhelo pasar con mi familia un buen fin de año, un Año Nuevo con alegría y con un padre nuevo”.

Fuente: elliberal.com.ar

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