Catamarca
Sabado 01 de Octubre de 2022
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Homilía de Monseñor Luis Urbanc, durante la misa del Día del Niño por Nacer

“Todas las vidas que se truncan en el seno materno son muerte para el mundo”
Mons. Luis Urbanč, en el Día del Niño por Nacer

En el marco del Día de los Derechos del Niño por Nacer, anoche se ofició la misa presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanč, en la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Valle. Durante su homilía exhortó a cuidar y defender la vida desde su concepción hasta su partida natural de este mundo. Finalizada la celebración eucarística, y como parte de los actos eclesiales programados por este día, se ofreció la Cantata por la Vida, en el Paseo de la Fe. Recordamos que esta jornada fue instituida por la Iglesia en correspondencia con el Día de la Anunciación del Angel a la Virgen.


(TEXTO DE LA HOMILÍA)

Mis queridos hermanos, en el contexto de esta octava de Pascua, la fiesta de la vida, el triunfo de la vida sobre la muerte, el triunfo de la libertad sobre la esclavitud, estamos pidiendo de un modo especial en esta celebración por los niños que están por nacer, por aquellos que en este instante están siendo concebidos, por aquellos que están siendo gestados y por aquellos que hoy van a nacer.

Acabamos de escuchar en el Evangelio el encuentro de María Magdalena con Jesús, cuando ella está llorando en el huerto porque ve la tumba vacía y no encuentra a Jesús, “¿por qué se han llevado a mi Señor? no sabemos dónde lo han puesto”. Esta pregunta la tenemos que traducir de la siguiente manera: nosotros tenemos que identificarnos con ella, y hacer esa misma pregunta: “ando buscando la vida y no sé dónde me la han puesto. Señor, si Tú me has llevado la vida dime dónde la has puesto”. Esa debería ser la pregunta de los argentinos hoy ¿dónde me han puesto la vida, dónde me han llevado la vida? Y sobre todo, tenemos que cuidar la vida de esos niños que hoy se están gestando en el seno materno. “Señor, si tú te la has llevado, yo iré a buscarla”. Y evidentemente que la vida está en Cristo, El es la vida, y Cristo se hace presente en cada uno de los seres humanos que se gestan en el seno materno. Esto tenemos que proclamarlo abiertamente al mundo, a tantos que quieren matar a la vida, que la quieren enterrar en un sepulcro, como allá hace casi 2000 años quisieron enterrar la vida, poniéndole una piedra encima, quisieron atraparla en un sepulcro, pusieron soldados a cuidar esa tumba, para que nadie se lleve la vida de ahí. Pero la vida pudo más que la brutalidad, que la maldad, el egoísmo, esa vida se abrió camino en medio del egoísmo del hombre, y apareció, se manifestó delante de aquellos que buscan la vida.  

Jesús quiere ser reconocido como la Vida, no como la muerte

Nosotros entre lágrimas hemos venido aquí a buscar la vida. María Magdalena fue llorando a buscar la vida, y la encontró. Pero tuvo que tener fe para encontrar la vida, esa vida se le manifestó con una palabra muy familiar, Jesús le dice: “María”, y ella inmediatamente entra en sintonía con ese que le habla, que primero piensa que era el hortelano, y le va a decir: “Maestro”. María lo reconoce. ¿Nosotros reconocemos la vida de Dios en nosotros? ¿Nosotros defendemos la vida de Dios en tantas mamás que están gestando una vida? ¿o buscamos lo fácil, que nos saquen la vida porque es un dolor de cabeza, porque es un problema? Claro, Dios siempre es problema cuando se mete en la vida de nosotros, fue un gran problema en el Israel de hace 2000 años, y se lo sacaron de encima, pero todo lo contrario se lo metieron encima, porque matándolo a Jesús lo instalaron en el mundo. Y Jesús quiere ser reconocido como la Vida, no la muerte.

La verdadera ternura hacia un niño es descubrir que ahí está Dios

Es así como nosotros hoy queremos honrar el Día del Niño por Nacer, que no sea una cosa meramente folclórica, pintoresca, de una ternura infantil, porque a veces nuestras ternuras son infantiloides, no son maduras, nos enternecemos con un niño y queda ahí, pero la verdadera ternura hacia un niño es descubrir que ahí está Dios, y es adorar a Dios en ese niño que está ahí, y cuando uno adora a Dios, a Dios se lo toma en serio. Pero si nos quedamos con meros tiernalismos baratos, producto de una sociedad de consumo, de un tradicionalismo inmaduro en el que vivimos, no nos sirve de nada. Seguiremos matando la vida, seguirá haciendo estragos el aborto.

Queremos poner nuestra vida al servicio de la defensa de la vida

Cuántos se alegraron y saludaban cuando íbamos en la caravana, con la que recorrimos más de tres horas la ciudad, otros han sido indiferentes, pero hemos querido hacer una manifestación en la que convencidos de que la vida es un don de Dios, nosotros queremos poner nuestra vida al servicio de la defensa de la vida, de toda vida humana, desde su concepción hasta la partida natural de este mundo. Defensores de la vida, porque en la vida que acontece en este mundo es Dios quien está presente.

Como aquella anécdota de la vida de Moisés, cuando va por el desierto huyendo del faraón y encuentra una zarza ardiendo, que no se consume, y le llama la atención. Esa zarza ardiendo es la vida, mis queridos hermanos, la vida que arde y se consume hasta que el Señor nos lleva de este mundo. Qué lindo cuando nuestra vida arde en amor, en servicio, en compromiso, sin consumirse, siempre dando luz. Y eso sólo es posible si Dios está con nosotros. En cambio nuestra vida se consume cuando a Dios lo sacamos y permitimos que el demonio entre, porque él es tiniebla, es muerte, es división, es destrucción. Eso es lo que debemos implantar en nuestra querida sociedad de Catamarca: la vida, la vida Dios vino a instalarse y no queremos que se vaya. Nos tenemos que aferrar a la vida, como María Margdalena.

No vendamos a Dios por baratijas

Pedro enfrenta a la multitud y dice: “Israel tienen que reconocer al que ustedes han crucificado, Dios lo ha hecho Señor, Señor de la vida, Señor de la historia”. Y  nosotros tenemos que decirle esto a nuestra sociedad todos los días. Nos digamos primero a nosotros mismos, tengamos el valor, el coraje, la valentía de decírselo a nuestra sociedad, de decírselo a nuestros niños, a nuestros adolescentes, a nuestros jóvenes: Jesús es Señor, Jesús es Dios.

Queridos hermanos, les invito de todo corazón a que reflexionen qué significa la palabra Dios, que cuando diga Dios le dé contenido a la palabra porque es Alguien, es la vida, el amor, la felicidad, absolutamente Todopoderoso. Si esto lo tenemos entendido en la mente, bajémoslo al corazón para que nos movilice y nos comprometamos con esto, y no vendamos a Dios por baratijas, no cambiemos a Dios, lo creado no es dios; Dios es Dios y todo lo otro es creatura. Y nosotros deberemos respetar, cuidar a las creaturas por amor de Dios, en Dios y como Dios lo hace, esa es la misión, esto es lo que enseña Pedro. El Pedro que lo negó a Jesús, ahora valientemente lo anuncia y ya no cambió más, Pedro nunca más traiciona a Jesús, de ahí en adelante, desde Pentecostés, Pedro es valeroso defensor de la vida, valeroso testigo de la vida, que es Jesús.

“Que cada uno de ustedes se convierta”, decía Pedro, “abran su corazón a Jesús, dejen que la vida entre en sus corazones”, y la gente quiso que la vida entre en sus corazones, y nos dice el texto que alrededor de 3.000 se bautizaron ese día. El Bautismo es la vida de Dios que entra verdaderamente en la criatura.  

Catamarca necesita gente de una sola pieza

El mundo, Catamarca necesita gente definida, gente de una sola pieza que la podés dar vuelta de arriba abajo y siempre la encontrás cristiana, el cristiano tiene que ser como el gato, que siempre cae parado, cae siempre mirando a Cristo. Tenemos que ser ágiles, porque la vida entró en nosotros. Pero esa vida la tenemos que dar porque esa vida cuando más se da más la tengo, más dueño soy de esa vida cuando más la doy, cuanto más la comparto, cuanto más doy testimonio más la tengo.  

Cuanto más pasa la gracia de Dios por mi vida, más sano estoy, cuanto menos pasa la gracia de Dios por mi vida, más enfermo estoy. Y me voy engangrenando, y me voy muriendo y después me tienen que cortar y tirar. Jesús dice: “Sarmiento que no da frutos se lo corta y se lo tira al fuego”. Dejemos que la vida pase mucha para los demás y entonces voy a estar muy saludable, rozagante, joven, fuerte, entusiasta; pero si empiezo a envejecer, a esclerosarme empiezan las plaquetas del pecado, del egoísmo a engrosar las paredes de mi vida, me muero, no pasa más sangre, no pasa más la gracia, no sirve. Y cuánta gente por culpa mía que me morí se muere detrás de mí. Y quedamos con una Iglesia hemipléjica, porque nosotros somos los que le damos vida a la Iglesia.  

Hermanos, Día del Niño por Nacer, es decir día de reflexión sobre la vida que es Cristo. “Yo soy la Vida del mundo”, dice Jesús. Yo soy el que da la vida, y esa vida se nos da en cada niño concebido en el seno de una mujer. Esa vida se hace presente ahí, hay que descubrirla, amarla, protegerla porque trae vida al mundo. Todas las vidas que se truncan en el seno materno es muerte para el mundo.  

Cuando cuidemos la vida, toda la sociedad estará sana

Le pidamos a la Virgen, la Madre del autor de la vida, la Madre que cedió, que le prestó la naturaleza humana al Hijo de Dios que viene al mundo para introducir la vida, que nos acompañe a valorar siempre toda vida humana, a defenderla, cuidarla y a entregar todos nuestros bienes, todos nuestros esfuerzos, nuestros proyectos, a cuidar la vida humana desde que es concebida, porque cuando cuidemos eso toda la sociedad estará sana.

Que María Santísima nos consiga esta gracia a nosotros, para no cansarnos de trabajar en esa toma de conciencia, en primer lugar nosotros, y hacer tomar conciencia de esto a tantas personas que miran con indiferencia, con desprecio y de malhumor la vida, para que la valoren, para que nunca, ni el dinero, ni la ciencia, ni la técnica, ni nada esté por encima de la vida, sino todo esto al servicio de toda vida humana, porque hemos sido creados para la vida y solamente donde hay vida verdadera puede haber felicidad.

Que así sea

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