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Recuperando lo local - Por Javier Tucci | Desde la Redacción de APM

Pueblos cooperativos en Argentina

Diferentes pueblos rurales argentinos trabajan en cooperativas buscando el desarrollo local. Impulsados a luchar contra la desocupación llevan a cabo una transformación cultural y territorial.
Con el neoliberalismo triunfante de la última dictadura militar (1976-1983) y su profundización en la década de los ‘90 a través de la privatización de los servicios públicos, diferentes pueblos que subsistían alrededor del ferrocarril, la petrolera YPF y fábricas estatales, comienzan a desaparecer.
Alrededor de estos pueblos existe hoy un proyecto integral que propone participar logrando rescatar lo local, ejerciendo una planificación desde la revalorización de su identidad para consolidar un lazo de solidaridad. El trabajo en conjunto proviene de la iniciativa de cooperativas que alimentan a estos pequeños poblados con la energía de poder acceder nuevamente a ejercer sus derechos, a una fuente de trabajo genuino, mediante la creatividad e innovación de emprendimientos y acciones para el bien común.

Los pobladores debaten la problemática actual organizando planes de acción a los que se suman diferentes Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y sectores del gobierno. El objetivo de las prácticas y políticas que se llevan a cabo es abrir un espacio de encuentro entre los pueblos rurales para crear un consenso a través de actividades culturales, de turismo e identidad.

Pueblos como La Niña y Pipinas, situados en la provincia de Buenos Aires, son claro ejemplo de la reactivación popular y la lucha por la perspectiva futura. Lejos de la carrera del mercado del sistema neoliberal que empobrece día a día a aquellos que trabajaron toda su vida, y muy cerca de la ineficacia del Estado que en vez de ampararlos los destierra, allí están ellos, resurgiendo entre la historia de lo que alguna vez fueron y lo que son: “pueblos que luchan”.

La política que sustenta el proyecto popular adhiere a la idea de poder rescatar y revalorizar el desarrollo local, incentivando a sus pobladores a que puedan ser capaces de lograr una transformación social. Reconstruir la cadena comunicacional, artística y laboral, no fue un trabajo sencillo de llevar a cabo luego de haber quedado sumergidos en el abandono político, económico, social y cultural. Es por ello que entre todos cooperan para dar a conocer su proyecto, insertarlo en la opinión pública, acceder a diálogos sociales y poder así fomentar una política que les sea viable para el sustento de su pueblo.

En Pipinas se logró recuperar un viejo hotel el cual brinda empleo a varias personas del lugar. Antiguamente el hotel era utilizado por los obreros solteros que trabajaban en la mina de calcáreo. El atractivo que ofrece el proyecto pipinense se encuentra dividido en dos aristas: por un lado el proyecto netamente humano y artístico en el que la comunidad trabaja conjuntamente para mostrar cómo es vivir en el lugar, quiénes son los habitantes y de dónde provienen; y por el otro el proyecto económico para solventar al primer proyecto. El fundamental. Dentro de las actividades que ofrece el paquete turístico de Pipinas se encuentra el alojamiento en el hotel recuperado; un recorrido en el que se lleva a cabo un avistaje de aves que está siendo coordinado por estudiantes de Biología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y un circuito de granjas ecológicas.

Claudia Díaz, integrante de la cooperativa Pipinas Viva comenta: “Tenemos cerca de Pipinas el parque costero del sur que es una reserva de biosfera reconocida por la UNESCO. Tenemos la zona de las canteras- donde la fábrica sacaba el calcáreo para la fabricación de cemento- donde hay posos de diez a quince metros inmensos que tienen de treinta a cuarenta años con un microclima con flora y fauna que creció alrededor de las canteras y es muy lindo en cuanto a recursos naturales. Por la zona está la punta norte de la Bahía San Borombón. Nos encontramos a 28 kilómetros del río de La Plata y a ocho del río San Borombón”.

Pipinas se funda en 1913 con la estación del ferrocarril. En 1939 se instala la fábrica CORCEMAR, una fábrica cementera donde participan más de 100 obreros para su concesión. Es una mina de calcáreo. Por aquellos años la empresa cementera exponía que la mina de calcáreo poseía una explotación aproximada de 100 años.

Cuando se funda la fábrica en Pipinas yacía un almacén y pocas casas con un poblado muy pequeño sobre la estación de ferrocarril. Alrededor de la fábrica comienza a construirse el pueblo. “El ferrocarril cumplía otra función, la de levantar la leche porque es una zona determinada ‘La cuenca lechera’, es una zona muy rica en cuanto a ganadería para la producción de leche. Obviamente esto lo aprovecha CORCEMAR para instalar la fábrica, para transportar fueloil y demás. El ferrocarril deja de pasar en el 1978. CORCEMAR es vendida a Loma Negra en 1991. En el 2001 la fábrica se funde y cierra”, expone Claudia Díaz.

La historia de La Niña recorre el mismo desenlace que el resto de los pueblos desmantelados y olvidados del país. Es una población que quedó aislada e incomunicada con el resto del mundo durante cuarenta y cinco días después de una inundación en el año 2001. La planta láctea que funcionaba en el pueblo decidió levantar su instalación por cuestiones económicas, lo que produjo un quiebre vaciándolo de sus servicios públicos. Lo que no tuvo en cuenta la empresa fue que las pocas familias que viven en el pueblo quedaban a la deriva sin porvenir.

En lo que respecta al proyecto cooperativo de Pipinas se está desarrollando un taller de cine que implica a los más jóvenes como así también el incentivo de la cooperativa para que se sumen al proyecto turístico y al teatro comunitario. Por su parte La Niña también lleva a cabo su labor en el área artística para rescatar lo cultural y la identidad. En otro de los pueblos, Patricios, perteneciente al partido de 9 de Julio, en la vieja estación de ferrocarril luego de varios años de abandono se creó un centro cultural en el que funcionan talleres de diferentes disciplinas. También se formó un grupo de teatro comunitario que caracteriza la historia del pueblo alrededor del ferrocarril como atractivo para el visitante y la preservación de sus raíces.

El trabajo conjunto de cada pueblo ha logrado que se produzca un enlace entre muchas localidades que luchan en la misma problemática social y persiguen los mismos objetivos. Existe un movimiento social denominado “Pueblos que laten”. A través del proyecto se regulan y perfilan diferentes actividades, disertaciones y encuentros colectivos para tratar dicha problemática. La comunicadora Claudia Díaz, integrante de la cooperativa “Pipinas Viva” se refiere al respecto: “Nuestro proyecto lo estamos construyendo con la Subsecretaría de Políticas Públicas de la Provincia proponiendo la conformación de un consejo de pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires para discutir la problemática que nos aqueja”.

En la provincia de Buenos Aires existen dos problemáticas a resolver: una referida a la superoblación en el conurbano bonaerense, donde el 80 por ciento de la gente está destinada a vivir en esas circunstancias territoriales; y la segunda se adhiere al éxodo rural permanente de los pueblos. Por falta de trabajo los pueblos se han vaciado. La propuesta de las cooperativas es frenar el éxodo, fortalecer los pueblos para poder pensar en un programa de distribución de la población. En la provincia se está estudiando que la repuesta a resolver la pobreza estructural es un trabajo a mediano y largo plazo.

Otro de los pueblos que se suma al proyecto cooperativo es Timote en Carlos Tejedor. Sus cuarenta habitantes logran recuperar su identidad territorial representando la batalla entre el General Villegas y el cacique Pilsen.

En Bartolomé Bavio, partido de Magdalena (Provincia de Buenos Aires) se está luchando y trabajando para rescatar el tren. También se llevan a cabo eventos en los que se elaboran comidas como empanadas de oveja, intentando revalorizar las recetas autóctonas.

Los proyectos de estos pueblos entre tantos de la extensa república Argentina como así también el caso de la recuperación de diferentes espacios como las fábricas a lo largo del continente latinoamericano, están insertos hoy en un proceso de procuración y revalorización de las áreas culturales y económicas que se encuentran atravesadas por un proceso crítico; del desarrollo local y el trabajo grupal, para lograr una transformación social más justa y equitativa.


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