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Agencia CyTA - Instituto Leloir. Por Alejandro Manrique

Carbono secuestrado

Crecen los proyectos para almacenar cantidades crecientes de dióxido de carbono bajo tierra, a fin de usarlo en la recuperación mejorada de petróleo y combatir el calentamiento global. Qué acciones se deberían realizar durante los próximos 30-50 años para lograr que el secuestro de carbono sea una realidad mundial.
(5/1/07 - Agencia CyTA - Instituto Leloir. Por Alejandro Manrique) - En los últimos tiempos se ha apreciado un crecimiento de los acuerdos entre las empresas generadoras de electricidad y las compañías petroleras para desarrollar proyectos que usan el dióxido de carbono en la recuperación de petróleo bajo el mar.

Este concepto implica capturar el dióxido de carbono derivado de la generación de energía y utilizarlo para mejorar la recuperación de petróleo, dando como resultado un incremento de la producción de energía con un menor impacto del principal gas causante del efecto invernadero.

La captura y almacenaje de dióxido de carbono es un proceso tecnológico que permite separar este gas de los otros que producen las grandes plantas de energía. El dióxido de carbono se comprime y luego se transporta a un lugar donde pueda ser almacenado en formaciones geológicas o en los fondos oceánicos.

De esta forma, los campos petrolíferos o los yacimientos de gas natural agotados, acuíferos salinos y lechos de carbón, reciben el dióxido de carbono proveniente de las plantas de energía, que así logran emisiones de dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno cercanas a cero en sus instalaciones.

El establecimiento de esta cadena proporciona además al dióxido de carbono un valor comercial y tecnológico, que dependerá fundamentalmente del apoyo gubernamental que se logre para cada caso.

Los proyectos de este tenor van de la mano con los objetivos internacionales de resguardar el medio ambiente, ya que responden al desafío de incrementar los suministros de energía y, al mismo tiempo, darle tratamiento a las emisiones de dióxido de carbono.

El Foro de Liderazgo en Secuestro de Carbono (CSLF, por sus siglas en inglés), es un grupo de 17 naciones que trabaja para compilar proyectos tecnológicos que ayuden a reducir las emisiones de dióxido de carbono. El Foro sostiene que mejorar la eficiencia energética y utilizar energías renovables no son suficientes para cumplir con el Protocolo de Kyoto, se debe, además, capturar y secuestrar el carbono.

Los países participantes del grupo son: Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Colombia, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, México, Noruega, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y la Comisión Europea.

Además de coordinar los esfuerzos entre los respectivos miembros en pos de desarrollar tecnologías de secuestro de carbono, el CSLF busca llegar a acuerdos legales que conformen las regulaciones nacionales.

La visión del futuro, con combustibles menos contaminantes, presenta a la captura y el secuestro del dióxido de carbono como un objetivo central. Los planes responden a los vitales retos que enfrentarán la sociedad, la industria y el ambiente en los próximos años.

La Unión Europea estableció una Plataforma Tecnológica para la Emisión Cero de las Plantas de Energía con Combustibles Fósiles, cuyo objetivo es que las centrales de energía de toda Europa logren reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono para el año 2020. En esa plataforma participan 25 miembros de la industria, investigación, autoridades y organizaciones no gubernamentales.

Aunque muchos sectores industriales están interesados en el secuestro del carbono, numerosas barreras tendrán que superarse antes que se imponga extensivamente. Algunas organizaciones ecologistas son escépticas y temen que el desarrollo de esta tecnología prolongará la dependencia mundial del petróleo y desviará inversiones en energías renovables, tales como la eólica o la solar.

Desafíos en 30-50 años

La Agencia Internacional de Energía, en un estudio titulado “Perspectivas para la captura y almacenaje de dióxido de carbono”, destaca el potencial económico de la captura y almacenaje de dióxido de carbono en los próximos 30-50 años, donde se usan los aspectos de un modelo de optimización cuantitativa de las tecnologías energéticas desarrollado por ese organismo.

El trabajo evalúa las perspectivas de las tecnologías de captura y almacenaje de dióxido de carbono, basadas en los recursos energéticos, los cambios regionales y sectoriales en las demandas de energía global, y la modificación en los tipos de energías en uso.

Las tecnologías de captura y almacenaje de dióxido de carbono se comparan en el estudio con otras opciones de reducción de emisiones, y se identifican temas claves e inciertos que deberían considerarse en relación a su aplicación como herramienta de control.

En términos de los desafíos a futuro y las prioridades para actuar, el estudio se concentra en nueve puntos a tener en cuenta.

De acuerdo al estudio, será necesario un incremento de cinco veces en el financiamiento de la investigación, diseño y desarrollo de las tecnologías de captura y almacenaje de dióxido de carbono para lograr una introducción comercial plena dentro de 15 años.

Segundo, en relación a las tecnologías de captura, la agencia expresa que los esfuerzos de investigación, diseño y desarrollo, deberían apuntar a innovadoras tecnologías de captura con alta eficiencia y bajo costo. Una especial atención se daría a la integración de la captura y almacenaje de dióxido de carbono con nuevos diseños de plantas de energía. Se necesitan más proyectos para demostrar la viabilidad de la captura del dióxido de carbono a escala comercial y su adecuado financiamiento.

El tercer punto tiene que ver con la nueva generación de plantas de energía alimentadas a carbón, que son altamente eficientes y se están desarrollando e introduciendo, pero que tardarán décadas en conquistar el mercado. Esto significa que solamente un desarrollo sincronizado de la nueva generación de plantas y las tecnologías de captura del dióxido de carbono, llevará a una introducción en el mercado dentro de 15 años.

El cuarto punto se refiere al almacenamiento, ya que es esencial que se den suficientes pruebas de ello para una estrategia creíble y que sea aceptada por el público. La investigación debería respaldar proyectos en los que el dióxido de carbono aumente la producción de combustibles fósiles y en aquellos que desarrollen el almacenaje bajo el mar, o en acuíferos en localidades de baja densidad de población. El examen y verificación en todos los proyectos pilotos deben ser rutinarios, al igual que los procedimientos para comprobar y monitorear en forma independiente el almacenaje y sus actividades conexas.

En quinto lugar, para facilitar la aceptación de la captura y almacenaje del dióxido de carbono por parte del público general, los que toman decisiones en la industria y los dirigentes gubernamentales, será necesaria una adecuada divulgación de los proyectos de investigación en curso.

El sexto elemento a considerar es que debido a la controvertida naturaleza del almacenamiento oceánico, los esfuerzos de almacenaje de dióxido de carbono deberían orientarse a opciones tanto bajo el mar como bajo tierra.

El séptimo punto tiene que ver con la incertidumbre existente y la falta de marcos legales apropiados en algunos países, situación ésta que obstaculizaría el financiamiento de proyectos demostrativos. Se establece que las naciones deberían crear y permitir legalmente los proyectos de almacenaje de dióxido de carbono. Dada la diversidad institucional para implementar legalmente las regulaciones entre países, el trabajo a nivel nacional que use las estructuras legales actuales sería la mejor opción a corto plazo.

El penúltimo punto especifica que los participantes contractuales deben ser activos en su accionar y especificar la situación legal del almacenaje de dióxido de carbono en el mar, teniendo en cuenta los objetivos de estabilizar su nivel en la atmósfera.

Por último, además del incremento en el financiamiento de investigación y desarrollo, los países deberían crear un instrumento que ponga a la par la captura y almacenaje de dióxido de carbono con las tecnologías de abatimiento relacionadas con el cambio climático. Esto abarcaría varios mecanismos, como por ejemplo el mercado de reducción de emisiones contaminantes, que serían adaptados para incluir a la captura y almacenaje de dióxido de carbono.

Agencia Internacional de Energía - http://www.iea.org

CSLF (Foro de Liderazgo en Secuestro de Carbono) - http://www.cslforum.org

Plataforma Europea para Emisión Cero - http://www.zero-emissionplatform.eu

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