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Por qué la gripe Aviaria es letal para los humanos?

Lo develó un reciente estudio genético. Hasta hoy murieron 93 personas, se sacrificaron millones de aves y no se dispondría de una vacuna protectora en caso que se produzca una pandemia, según afirma una experta del Malbrán.

(CyTA-Instituto Leloir, por Florencia Mangiapane) - Un equipo de investigadores del St. Jude Children’s Research Hospital, de Memphis, Estados Unidos, que analizó por primera vez a gran escala secuencias genéticas del virus de la gripe aviaria, afirma que la proteína NS1 tiene un papel clave en la infección y es capaz de anular la reacción de las células humanas donde se aloja.

En el estudio, publicado en Science, los científicos explican que la proteína NS1 aviaria demostró ser altamente “promiscua”, ya que tiene una zona muy susceptible a unirse con segmentos de otros compuestos.

La NS1 aviaria se puede unir con 30 segmentos de compuestos humanos distintos, a diferencia de la NS1 humana, que carece de la propiedad de combinarse. Por eso, cuando las proteínas NS1 del virus aviario se introducen en las células humanas, pueden desorganizarlas, anulando la expresión de sus genes antivirales.

La gripe o influenza es una enfermedad que afecta al hombre y a los animales. De los tres tipos que se conocen –A, B y C--, el tipo A es el único de procedencia animal (aves acuáticas) que puede causar brotes epidémicos en humanos.

“Los virus que ocasionaron las pandemias del siglo XX eran originarios de las aves. Luego adquirieron la habilidad de infectar a los seres humanos y propagarse. Esto ocurrió gracias a sucesivas mutaciones genéticas o reasociaciones de genes de virus aviares y humanos”, explica la doctora Vilma Savy, responsable del Servicio de Virus Respiratorios del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas del Malbrán.

Los científicos creen que la perturbación de las células humanas que logra la proteína NS1 aviar explicaría el alto índice de mortalidad registrado en los recientes brotes asiáticos, en comparación con pandemias anteriores, como las ocurridas en los años ’57 y ’68, de baja mortalidad.

En 1997, con los primeros casos humanos de gripe aviaria --detectados en Hong Kong-- se demostró que los virus de las aves podían infectar directamente al hombre, sin reasociación genética previa.

“El virus 5HN1 es altamente patogénico porque puede infectar otros tejidos más allá del tracto respiratorio. De esta forma, es capaz de producir infecciones sistémicas muy graves”, explica la doctora Savy.

El intercambio genético entre virus aviares y humanos puede ocurrir cuando un hospedador (una persona o un animal) es infectado al mismo tiempo por virus de ambas procedencias.

El equipo de científicos de Memphis, encabezado por Clayton Naeve, llegó a la conclusión de que la clave de la virulencia es la proteína NS1 después de secuenciar 336 muestras del virus. Las muestras eran procedentes de patos, aves costeras y de granja, de países de América del Norte, Europa y Asia durante casi 30 años.

Los investigadores estudiaron un total de 2.196 genes y 169 genomas completos. Así, duplicaron la información hasta ahora conocida por la humanidad sobre el temido virus y establecieron un método científico que permite comparar la composición de los genes internos y externos de los virus estudiados realizando relaciones evolutivas entre ellos.

El virus aviario es endémico en las aves salvajes acuáticas y a veces se transmite a los humanos. Cuando esto ocurre, los efectos pueden ser catastróficos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, desde 2003 el H5N1 infectó a 173 personas en Camboya, China, Indonesia, Irak, Tailandia, Turquía y Vietnam hasta el 27 de febrero de 2006. De ellas, 93 murieron. Además, se sacrificaron millones de aves.

En las aves de corral o domésticas el H5N1 resultó sumamente letal. “En 2002, se describió un nuevo genotipo del H5N1 con la rara habilidad de ser altamente patógeno para patos y otras aves acuáticas de vida silvestre. Fue algo totalmente novedoso, ya que estas aves son los reservorios naturales de estos virus y solían convivir con ellos sin enfermar”, reflexiona Savy.

El H5N1 afecta principalmente a los patos silvestres de China y se extendió a Rumania, Turquía, Croacia y Rusia. La cepa ya infectó aves salvajes de siete países de la Unión Europea. En Hungría, a mediados de febrero se confirmó que tres cisnes muertos eran portadores del virus.

Mientras tanto, es cada vez mayor la preocupación mundial por la posibilidad de que el virus desarrolle formas más malignas y cause millones de muertes humanas.

Al respecto, afirma la doctora Savy: “Si llega a tener una reasociación con genes de virus gripales humanos o adquiere una mutación que lo adapte convenientemente, puede llegar a convertirse en un virus pandémico”.

Sin embargo, los investigadores todavía no saben cuánto tiempo puede pasar hasta que esto suceda. Hasta ahora, el riesgo de infección es bajo, porque no se registraron casos de transmisión interhumana.

“Lo que sí es evidente es la alta tasa de mortalidad demostrada en los casos documentados y el impacto económico que causa la infección de las aves de corral”, advierte Savy.

Por ahora, la Argentina está libre de la gripe aviar. El SENASA incrementó los mecanismos de control de las aves que ingresan al país y de los criaderos. Además, tres centros nacionales adheridos a la Organización Mundial de la Salud --entre ellos el Malbrán— están en condiciones de diagnosticar casos humanos, si se produjeran. El Ministerio de Salud de la Nación también creó una comisión multidisciplinaria y redactó un Plan Nacional de Preparación para la Pandemia.

La vacuna para uso humano todavía no existe. Por el momento, se están haciendo ensayos piloto en laboratorios.

“Todo indica que el mundo no va disponer de una vacuna protectora cuando llegue la pandemia. Y si eventualmente se produce, la cantidad de dosis no va a ser suficiente para la demanda que se pueda generar en sus inicios”, advierte Savy.

La única alternativa para paliar una infección masiva va a ser el uso de antivirales específicos. Pero los que existen ahora no son demasiado eficaces y no están disponibles para la población en general. Los países están tomando una serie de medidas de contención a nivel de la salud pública para disminuir los efectos sobre la población.

El estudio genético estadounidense es el primero en explicar cómo el virus de la gripe aviaria interactúa con las proteínas de las células humanas. Aunque son muchos los genes que intervienen en la enfermedad, el descubrimiento es prometedor.

“Si bien estos conocimientos no son aplicables a vacunas, sí se pueden aplicar al desarrollo de nuevos antivirales que impidan la replicación viral”, afirma Savy.

Los resultados de la investigación estadounidense parecen iluminar el camino: ahora, los científicos ya saben a qué proteína apuntar para desarrollar mejores antivirales. En los próximos meses, las esperanzas estarán puestas en ese hallazgo.

Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas - (CyTA-Instituto Leloir)

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