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Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Bruno Geller

Ratones resistentes a la depresión

Un equipo de científicos de Canadá y Francia logró obtener ratones resistentes a la depresión mediante la inhibición de un gen que se expresa en regiones del cerebro implicadas en esa enfermedad. Los autores de la investigación sostienen que el hallazgo constituye un paso importante para el diseño de fármacos antidepresivos más eficaces.
Científicos del Instituto de Farmacología Molecular y Celular de la Universidad de Niza, Francia, y del Departamento de Psiquiatría de la Universidad McGill de Montreal, Canadá, lograron inhibir en ratones un gen que cumple una función clave en el desarrollo de la depresión. Como resultado, los animales se comportaron como si hubiesen sido tratados con fármacos antidepresivos, según reveló en fecha reciente la revista científica Nature Neuroscience.

La importancia de la investigación radica en que es la primera vez que se logra inhibir la depresión mediante la manipulación genética. Los resultados obtenidos señalan un posible camino para dar con nuevos y más eficaces tratamientos que sean aplicables a los seres humanos.

En algunos casos, tanto la psicoterapia como la farmacoterapia son útiles para tratar a los pacientes con depresión, una enfermedad causada por la interacción entre una predisposición genética y factores ambientales, como estrés y traumas emocionales. Sin embargo, la complejidad de ese trastorno exige mayores esfuerzos por parte de los investigadores y especialistas del campo de la salud para diseñar tratamientos más efectivos.

La hormona del placer

Desde el punto de vista bioquímico, la depresión se caracteriza por un desequilibrio de ciertos neurotransmisores sinápticos cuya función consiste en permitir la comunicación entre las neuronas, al asegurar la continuidad del impulso nervioso. Uno de los neurotransmisores que desempeña un papel clave en la manifestación de ese trastorno es la serotonina, sustancia química conocida como la ´hormona del placer o del humor” que ejerce una gran influencia sobre el sistema psiconervioso. Los bajos niveles de secreción de la serotonina estarían asociados con síntomas tales como tristeza, alteración del apetito, la libido y el sueño, dificultad para concentrarse, pesimismo y desinterés por las actividades placenteras.

En el campo de la medicina, los medicamentos más empleados contra los trastornos depresivos son los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS). Estas drogas impiden que la serotonina liberada en el espacio que se halla entre las neuronas –conocido como espacio sináptico– sea reabsorbida, compensando así los bajos niveles de secreción de ese neurotransmisor.

El objetivo de la investigación de los doctores Michel Lazdunski de la Universidad de Niza y Guy Debonnel de la Universidad McGill, directores de la investigación, consistió en abrir el camino hacia el desarrollo de una nueva generación de medicamentos antidepresivos, ya que si bien los ISRS alivian los síntomas, no curan la enfermedad, e incluso, son ineficaces en un gran porcentaje de los pacientes.

Un nuevo blanco: el gen TREK-1

Para ello, estudiaron el gen TREK-1 que se expresa en la corteza prefrontal y en el hipocampo, regiones del cerebro asociadas con los aspectos cognitivos de la depresión tales como pérdida de la memoria, sentimientos de desesperación y de culpabilidad y pensamientos suicidas. También se encuentra activo en zonas del cerebro relacionadas con la memoria emotiva, como el estriatum y la amígdala, y con la reducción de la motivación y la insensibilidad al placer, emociones que estarían reguladas por el hipotálamo.

Dado que la actividad del gen TREK-1 altera la transmisión de la serotonina en el cerebro, los investigadores decidieron bloquearlo en un grupo de ratones que posteriormente fueron sometidos a una variedad de situaciones estresantes que generan depresión. Tras evaluar los resultados de los diferentes tests, los especialistas observaron que los ratones eran notablemente resistentes a la depresión, no se deprimieron y se comportaron de modo similar a los ratones que habían sido tratados con fármacos antidepresivos basados en Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina.

Los investigadores midieron los niveles de secreción de serotonina en los ratones modificados genéticamente y en los que recibieron antidepresivos, constatando que la actividad de ese neurotransmisor se mantenía de modo casi idéntico en ambos grupos.

“El descubrimiento de la relación entre el gen TREK-1 y la depresión podría conducir al desarrollo de una nueva generación de medicamentos antidepresivos destinados a regular ese gen”, concluye el doctor Debonnel.

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