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Sistemas de alerta frente a tsunamis

La necesidad de responder con mayor rapidez a los tsunamis lleva en la actualidad a expertos de todo el mundo a trabajar en forma interdisciplinaria para mejorar los sistemas de alerta. Bernardo Aliaga, especialista del Programa de Tsunami de la UNESCO describe algunos de los desafíos que se presentan en este campo.

(30/09/09 - Agencia CyTA – Instituto Leloir. Por Bruno Geller).- Los recientes tsunamis –como el sucedido en Indonesia en 2007- que han cobrado la vida de miles de personas y ocasionado enormes daños materiales, o el acontecido esta semana en las islas de Samoa, ponen de relieve la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana para que las comunidades de distintas regiones del mundo puedan reaccionar mejor frente a esas emergencias.

Los sistemas de alerta temprana son complejos sistemas compuestos de sensores de sismos y mareas, equipos que miden variaciones del nivel del mar,  transmisores rápidos de mensajes, redes de alarma que van desde radio hasta teléfonos celulares, y preparación al riesgo de la población costera, entre muchos otros factores que requieren ser perfeccionados.

En la actualidad se desarrollan  sistemas de alerta para los tsunamis originados por terremotos que ocurren bajo el fondo oceánico. “Esto no ocurre con otras fuentes de tsunamis como deslizamientos de tierra, explosiones volcánicas, o deslizamientos de tierra submarinos con algunas excepciones, como el protocolo de alerta de tsunami desarrollado para erupciones del Volcán Augustine,  en Cook Inlet, Alaska”, explicó a la Agencia CyTA Bernardo Aliaga, especialista del Programa de Tsunami de la UNESCO y secretario técnico del Grupo Intergubernamental de Coordinación del Sistema de Alerta contra los Tsunamis y otras Amenazas Costeras en el Caribe y Regiones Adyacentes.

Gracias a los avances de la ciencia en el campo de la geofísica, en particular en la sismología,  la tectónica de placas y el modelamiento de la generación y propagación de tsunamis, hoy es posible determinar la probabilidad de ocurrencia de un tsunami de una cierta magnitud.  “En efecto, los geofísicos pueden hoy observar la velocidad a la que chocan las placas tectónicas continentales y oceánicas, y estimar la energía acumulada en el curso de los decenios en las áreas en que las placas se juntan.  Este tipo de investigación se complementa con la investigación de los tsunamis históricos, registrados con instrumentos, o solamente con descripciones literarias, y la investigación de los tsunamis pre-históricos o paleo-tsunamis, ‘escritos’ en los sedimentos”, indicó Aliaga que también se desempeña como integrante de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de UNESCO. Y agregó: “Lo que aun no es posible determinar es cuándo exactamente se producirá un tsunami en un área en la que ya se sabe que existe ese riesgo.  Tampoco es posible determinar con precisión la extensión y dirección de la ruptura de placas que produce el terremoto, y que determina en parte la dirección y la fuerza del tsunami.”

Evolución de los sistemas de alerta

Los sistemas de alerta de tsunamis básicos indican la posibilidad de que un tsunami se haya generado inmediatamente de ocurrido un terremoto, solo con la información de la magnitud, la localización y la profundidad del mismo, obtenido mediante la red mundial de sismógrafos.  “Simplificando, si el terremoto cumple con ciertos criterios tales como profundidad menor a 100 Km., localización bajo el lecho marino y determinada magnitud, el centro de alerta emite una alerta regional.  El sistema se complementa con observaciones del nivel del mar en alta mar por medio de sofisticados equipos, que detectan variaciones de milímetros, o en las costas por medio de mareógrafos, para confirmar o cancelar una alerta”, señaló Aliaga. Y continuó: “Una parte del esfuerzo de años recientes ha estado orientado a hacer llegar la información del nivel del mar en minutos a los centros de alerta, por vía satelital.”

Gracias a los descubrimientos científicos y a las mejoras tecnológicas, los sistemas de alerta de tsunami están evolucionando desde los sistemas básicos a sistemas más complejos que almacenan en bases de datos los resultados de mapas de inundación determinados mediante modelos de simulación de generación y propagación de tsunamis.  “Mediante el empleo de esta herramienta, el centro de alerta es entonces capaz de determinar cual de los escenarios previamente estudiados es más factible y puede producir alertas que contienen más información, indicando específicamente las áreas inundables y la altura esperada de la inundación para determinados segmentos de la costa.  Este tipo de sistemas de alerta está actualmente en pleno desarrollo en el Océano Indico y se espera que entre en funciones en el 2010-2011.”

En términos generales, el objetivo de los sistemas de alerta es disminuir el tiempo de respuesta en la determinación de la magnitud y en la localización del terremoto a fin de aumentar la precisión y la rapidez para determinar la generación o no de un tsunami.

Regiones vulnerables del planeta

La UNESCO promueve la existencia de catálogos de tsunamis a través del Centro Internacional de Información de Tsunamis y el Centro de Datos Geofísicos dependiente del Centro NOAA de Investigación de Tsunamis, en Estados Unidos. “Este catálogo ha permitido la realización de un mapa global de fuentes de tsunamis en el que se puede observar a simple vista la distribución global de tsunamis registrados con instrumentos o en recopilaciones literarias, con una frecuencia relativa mayor en el Océano Pacifico, el Océano Indico, Mar Caribe y Mar Mediterráneo”, puntualizó Aliaga.

Precisamente, estas cuatro áreas son el foco de atención de Grupos  Intergubernamentales de Coordinación para los sistemas de Alerta y Mitigación de Tsunamis promovidos por UNESCO.  En ellos participan las agencias nacionales de emergencia, los centros de monitoreo sismológico, los centros oceanográficos y las agencias de meteorología.

La participación ciudadana es clave

Todo sistema de prevención de catástrofes tiene en la preparación de la comunidad un componente esencial, en particular a través de las comunidades educativas como colegios y escuelas localizadas en la o las áreas de riesgo.  “Efectivamente, las actitudes que salvan vidas son las que se aprenden y se adquieren como actos reflejos o actitudes reflexionadas en el proceso educativo. El mecanismo más efectivo para testear el grado de preparación de una comunidad ante eventos catastróficos de origen natural es el ensayo de evacuación en escala real”, destaca Aliaga. Y agrega: “En el ensayo se prueban el sistema de alerta, los medios de comunicación, las rutas de escape, la atención de los minusválidos, el funcionamiento de los puestos de comando, la respuesta de los sistemas de atención de heridos, la funcionalidad del empleo de señales en lugares públicos y otros aspectos prácticos de la respuesta.”

Para el experto, la puesta en marcha de estos procesos requiere “de una clara voluntad política de las autoridades locales y por ende el reconocimiento del alto costo humano que una catástrofe tiene si se le compara con los bajos costos económicos de la prevención, en particular en las comunidades cuyo riesgo está claramente identificado por eventos históricos registrados.”

Fuente: Centro NOAA de Investigación de Tsunamis, en Estados Unidos, y UNESCO, entre otros organismos.

AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS ARGENTINA (Agencia CyTA-Instituto Leloir)

 

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