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Centenario de la Cámara Arbitral de Buenos Aires

La Cámara, testigo del campo

El 26 de mayo la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires cumple cien años. Una institución que fue y es protagonista y testigo del crecimiento agropecuario de nuestro país.


El 26 de mayo próximo, la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires cumplirá sus primeros 100 años al servicio de la producción y el comercio de granos y lo celebrará a las 19 horas en el Salón de operaciones de la Bolsa de Cereales, ubicada en Avenida Corrientes 123, 1° piso.
Desde su fundación, allá por 1905, y en un contexto de permanente transformación de la producción y comercialización agrícola nacional, la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales ha contribuido con responsabilidad y empeño en favor de las actividades agropecuarias y la modernización del aparato productivo logrando alcanzar un temprano reconocimiento entre las entidades más influyentes del rubro.
Eran los tiempos en que la pampa húmeda argentina comenzaba a ser conocida internacionalmente como“el granero del mundo” Cultivos de granos como la avena, cebada, maíz, trigo y lino expandían su área de producción año tras año incrementando progresivamente los saldos exportables destinados a cubrir la creciente demanda europea. En esos primeros años del siglo XX, la nueva situación agropecuaria nacional, impulsada por el crecimiento de las exportaciones al viejo continente, generaba además permanentes innovaciones, como la creación de tipos estandarizados de granos y el desarrollo de semillas mejoradas.
En este marco daría comienzo la vida institucional, a partir de 1905 y con sede en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Gremial de Cereales, antigua denominación de la actual Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales, que sería presidida hasta 1925 por Nicolás Martelli. El desafío fue grande desde el inicio, ya que el sostenido desarrollo del sector rural, que por un lado reportaba ingentes ingresos, desataría también tensiones de todo tipo, que en las dos décadas posteriores, serían potenciadas por crisis económicas y oscilaciones en las cotizaciones de los productos agrarios.
Desde su creación, la Cámara Gremial de Cereales representó una garantía comercial ante la complejidad y riesgos del tráfico internacional de granos, redujo la especulación y transformó el comercio de cereales en una actividad especializada y de alta organización, con aptitud para manejar los crecientes volúmenes de producción.

Instrumento clave
Pasaron los años, y la Cámara Arbitral fue cobrando cada vez mayor relevancia oficiando de conciliadora o mediadora en controversias o desinteligencias producidas en los contratos. Respetando la misión "pacificadora" que justificó su creación, y apuntando a consolidar la buena fe y el cumplimiento voluntario de los negocios, la Cámara realizaba gestiones entre las partes. En 1923, por ejemplo, sobre 57 cuestiones sometidas a la Cámara, 27 fueron arregladas amigablemente, debiendo laudar en las restantes. En tanto, en 1928, sobre 74 asuntos presentados a la entidad, la Cámara debió fallar en 31. Estos fallos fueron generando una suerte de "jurisprudencia arbitral" que iba perfeccionando y corrigiendo la Reglamentación General.
El primer reglamento interno de la Cámara -aprobado en octubre de 1905- fijó en doce el número de personas que compondrían la comisión directiva: 5 exportadores, 2 corredores o comisionistas, 4 consignatarios y 1 molinero. Pero la actividad agropecuaria nacional crecía más y más, al punto que las 5.829.000 toneladas de cereales y oleaginosas y las casi 700 de carnes exportadas entre 1905 y 1909 llegaron a 12.144.000 toneladas y 1.456.000 respectivamente entre 1925 y 1929.
Y esta“revolución rural”se vio reflejada en la Cámara con el aumento significativo de su número de miembros, que pasó de los 81 socios fundadores de 1905 a estar integrada por 264 socios en 1932. De la misma manera, la comisión directiva de la entidad se amplió en 1932 a 17 integrantes, repartidos entre 5 exportadores, 2 consignatarios, 2 corredores o comisionistas, 2 molineros, 2 acopiadores y 4 productores; se  extendía así la participación en la Cámara de los diferentes sectores involucrados en la cadena agropecuaria.
El prestigio que fue cobrando la entidad, mediante su significativa participación en los cambios que transformaron a las pampas argentinas, motivó que fuera llamada a solucionar no sólo divergencias o conflictos entre particulares, sino también los que se producían entre distintas instituciones del comercio de granos.


Grandes hitos
* Las funciones de la Cámara no se limitaron a su primigenia actividad arbitral. Uno de los objetivos fue la optimización de la calidad de los saldos exportables. De esta forma implementó la metodología de impulsar premios a los chacareros innovadores -como el Concurso de Calidades de Trigo entre los agricultores celebrado en 1922 en Villa María, Córdoba- a la vez que estableció alianzas y acuerdos con otras corporaciones privadas y agencias estatales que manifestaban ese mismo interés.
* En esta línea de acción la Cámara promovió, desde su Oficina de Análisis, patrones de estandarización mensuales o término-medio de la producción lista para embarcar según las diferentes regiones de la pampa húmeda. La importancia de la Cámara Arbitral para la evaluación de calidades del cereal continuó en ascenso hasta la actualidad.
* Desarrolló un importante papel en la creación del Mercado a Término de Cereales de Buenos Aires -en los primeros años de la década del 10-.
* En sus primeras décadas de existencia, se preocupó por garantizar los medios de transporte de granos, ya que cuando la producción y comercialización triguera aumentaron, la disponibilidad de bolsas se convirtió en un problema. La Cámara se puso así a la cabeza de las instituciones comerciales que establecieron normas fijas de calidad en su uso y manipuleo, evitando mayores conflictos con los trabajadores del puerto de Buenos Aires y agilizando el despacho en la dársena.  
* Mantuvo además estrechas relaciones con el Ministerio de Agricultura que dieron lugar a coincidencias y diferencias en torno a las políticas públicas en curso de aquellas primeras décadas del siglo. En ese sentido, los historiadores dan testimonio del relevante papel desempeñado por la Cámara Gremial de Cereales como entidad promotora de la reorganización de la División Defensa Agrícola, dedicada a combatir las plagas de los cultivos, en tiempos en que la langosta se constituía como uno de los principales depredadores.



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